domingo, 23 de octubre de 2016

Jaume Castellar y las reliquias de la Catedral de Valencia.



La Catedral de Valencia  cuenta con un número inusual de capillas en su girola, nada menos que nueve, además de una preciosa Virgen gótica conocida como la Virgen de la "O", de "La Cadira", o "del Coro". Todavía hoy en día podemos ver rezar a las mujeres embarazadas a esta virgen, pidiendo un buen parto, dando nueve vueltas a la Catedral, una por cada mes de embarazo. Curioso, una por cada capilla absidial.

Todas estas capillas, la de la Resurrección, la del Rosario, la del Puig, la de San Rafael Arcángel, la de San Jaime Apóstol, la de la Virgen del Pilar, la de San Jacinto Castañeda, la de San Dionisio y Santa Margarita, y la del Cristo de la Buena Muerte, guardan sus pequeños tesoros, esconden pequeñas sorpresas y maravillosas obras de arte.

Pero hoy quiero llamar la atención sobre esta última capilla, la del Cristo de la Buena Muerte, antes conocida como de San Dimas, y primitivamente llamada de Jesucristo y  De Passione Imaginis. Tuvo en el medievo rejas de hierro, tal y como podemos ver en las anotaciones del Libre de Obres del año 1393, y una bonita vidriera que fue sustituida en el año 1437 por un feo encerado.

Capilla del Cristo de la Buena Muerte. Catedral de Valencia.


Pero además de un bonito  crucifijo del siglo XVIII procedente del convento del Socorro de Valencia, o las tablas del "Buen Ladrón", del siglo XVI, esta capilla cuenta con dos sepulcros de lo más interesantes.

El primero de ellos, forma parte de la sepultura del tercer obispo de Valencia, Fray Andrés de Albalat, de quien hablaremos en un próximo artículo y  quién colocó la primera piedra de esta catedral. Y decimos que forma parte de la sepultura del obispo Albalat porque su sepulcro se encuentra curiosamente repartido entre esta capilla y la de San Jaime Apóstol.

El segundo de los sepulcros, y el que nos interesa, es el del caballero valenciano Mossen Jacme Castellar, caballero de lo más influyente en su época, y según algunas líneas de investigación, como la seguida por el profesor de Historia Medieval de la Universidad de Valencia D. Mateu Rodrigo Lizondo,  esposo de Bertomeua March, cuyo sepulcro podemos ver en el pasadizo de acceso a la capilla del Santo Cáliz. Otras investigaciones lo hacen esposo de Gueraldona Maçana, con quien tendría un hijo con su mismo nombre.

Sepulcro de Mossen Jacme Castellar en la capilla del Cristo de la Buena Muerte.


El sepulcro de este caballero valenciano  se encuentra en el muro derecho de la capilla, sepulcro rematado con la imagen yacente de un guerrero, vistiendo cota de malla y almófar, y en el que en su parte frontal podemos ver dos escudos heráldicos que portan por armas un "castillo de tres Homenajes", es decir, un castillo con tres torres, en oro, sobre lo que debió de ser un  campo de gules.

Este mismo escudo lo podemos ver también en el hastial de la puerta de los Apóstoles, además de por ejemplo, en el  claustro del Convento de Santo Domingo.

Escudo de los Castellar en el hastial de la puerta de los Apóstoles.


Por a una anotación realizada en el Libre de Obres del año 1431, sabemos con exactitud cuando fue el sepulcro de  Mossen Jacme Castellar colocado en este lugar: el 24 de octubre, cuando tuvieron que quitar algunas piedras de la capilla de "Jesucristo" para de este modo "metre la sepultura de mossen Jacme Castellar".

Gracias al Archivo de la Corona de Aragón, sabemos que Jacme Castellar fue hombre de confianza de Juan I de Aragón, ya que en un documento fechado el 16 de febrero del año 1384, y con número de registro 1748, este rey aragonés le pedía que se pusiera al servicio de su mujer Dª Violante, quien estaba en su noveno mes de embarazo. Juan I se dirigía a él en los siguientes términos:

"Al amat Conseller e Camarlench nostre Mossen Jacme Castellar."

Pero además de consejero y camarlengo de Juan I,  Jacme de Castellar fue uno de los caballeros que donó al Cabildo y a la Catedral de Valencia varias de las reliquias que hoy en día podemos admirar en el museo diocesano.

El 27 de marzo del año 1422,  en presencia del Cabildo catedralicio, en una catedral abarrotada hasta los topes, Jacme de Castellar hacía entrega al Obispo de Valencia, Hugo de Lupia, y ante el notario del Cabildo, Jaime Pastor, los testigos Juan de Agramunt y Miguel Conill, y los notarios Jaime Monfort y Dionisio Cervera,  de un relicario de plata sobredorada conteniendo varias reliquias dignas de toda veneración, según podemos leer en el legajo 3546, f.281 del Archivo de la Catedral de Valencia.

Relicario de Mossen Jacme Castellar en el museo de la Catedral de Valencia.


Estas reliquias eran las siguientes:

-Una pequeña cruz de madera formada con el "sagrado leño  en que nuestro divino Señor consumó la Redención por todo la humanidad", la cual se encontraba engastada en una piedra preciosa de color verde, conocida como "bericle", revestida en oro y adornada con perlas. Esta reliquia fue enviada por el Papa Clemente VII a Doña Violante, esposa de Juan I, quien a su vez se la regaló a Jacme de Castellar.

-Una espina  de la corona de Jesucristo, la cual se hallaba en la parte superior del relicario, la cual se encontraba a su vez rodeada de catorce perlas,   con  tres  zafiros, dos crisolitas, una amatista y seis perlas en su parte frontal, y un zafiro, cinco balajes y seis perlas en su parte posterior.  Esta reliquia fue donada por la reina Doña Leonor, esposa de Alfonso II, a los antepasados de Jacme Castellar.

-Varias reliquias de santos y lugares sagrados, reliquias igualmente donadas por Doña Leonor a los antepasados de Jacme de Castellar, y a él mismo por Doña Violante, y  que se encontraban dentro de una custodia de plata en la parte inferior del relicario.

Los nombres de todas estas reliquias están recogidos, grabados a buril, en los laterales de esta custodia de plata, tal y como lo recoge el canónigo de la Catedral Don Peregrín-Luis Llorens en su magnífico trabajo "Relicario de la Catedral de Valencia", y que ya recogía anteriormente el canónigo Sanchis i Sivera en su "Catedral de Valencia":

"De la camisa de Ixpt; del cordo que ligaren a Ixpt; De la casa hon estava pres Ixpt;  De la corona de Ixpt; Del loch hon Ixpt fo pres; De monte calvari hon fos Ixpt cricificat; Del loch hon Ixpt evacua de sanch de mont olivet; Del loch hon Ixpt fon temptat per lo diable; De la roba de la Verge Maria; Del loch on dona la let de la verge Maria; Del loch hon fon saludada la verge Maria; Del loch hon trespasa la verge Maria desta vida al altra; De la pell de ossos de St. Bertomeu; Del loch hon sent Jacme va pres martiri; Dels ossos de sent. Esteve; Dels ossos de sent Iordi, Del abit de senl Lois; Del abit de sent Franch; Del vas de sent Porchar monge negre: Del vas de Sta. Catalina; De la costella de Sta Marta; Dels ossos de Sta. Argellina; Dels ossos de Sta. Dolça; Del vas de Santa Agnes."

"De la camisa de Jesucristo; del cordón que ataron a Jesucristo; de la casa donde estaba Jesucristo; del lugar donde Jesucristo fue preso; del monte Calvario donde Jesucristo fue crucificado; del lugar donde Jesucristo sudó sangre en el monte de los Olivos; del lugar donde Jesucristo fue tentado por el diablo; de la ropa de la Virgen María; del lugar donde dio leche la Virgen María; del lugar donde fue saludada la Virgen María; del lugar donde traspasó la Virgen María de esta vida a la otra; de la piel de los huesos de San Bartolomé; del lugar donde San Jaime recibió martirio; de los huesos de San Esteba; de los huesos de San Jorge; del hábito de San Luis; del hábito de San Francisco; del vaso de San ¿Porchar? monje negro; del vaso de Santa Catalina; de la costilla de Santa Marta; de los huesos de Santa Argelina; de los huesos de Santa Dulce; del vaso de Santa Agnes."

Relicario de Mossen Jacme Castellar.


En el Archivo de la Catedral de Valencia, existe un documento de inventario realizado el 3 de septiembre del año 1540, donde se hace una descripción de esta preciosa reliquia:

"...un reliquiari en que hi ha les armes de Castella d’argent daurat amb moltes relíquies i de dalt un vas de cristall on hi ha del Lignum Crucis en lo qual hi ha dos àngels amb XVI perles en les anses. Guarnit d’or mes amunt hi ha un cristall on hi ha una Espina de les de Jesucrist en l’entorn hi ha catorze perles i en la part de davant hi ha tres safirs, dos cresòliques, una ametista i sis perles grosses. A l’altra part hi ha un safir i cinc balaixos i sis perles. Més amunt hi ha una creu amb un granat i quatre perles i en l’altra part una cresòlica i quatre perles i tres perles que están cadascuna al cap de la creu..."

"...un relicario en el que están las armas de Castellà de plata dorada con muchas reliquias y arriba un vaso de cristal donde está el Lignum Crucis en el que hay dos ángeles con XVI perlas en las asas. Guarnecido de oro más arriba hay un cristal donde hay una Espina de las de Jesucristo, en el entorno donde hay catorce perlas y en la parte de delante hay tres zafiros, dos crisolitas, una amatista y seis perlas grandes. En la otra parte hay un zafiro y cinco balajes y seis perlas. Más arriba hay una cruz con un granate y cuatro perlas y en la otra parte una crisolita y cuatro perlas y tres perlas que están cada una en la cabeza de la cruz..."


Tras la donación, Mossen Jacme pidió humildemente un favor a Hugo de Lupia y al Cabildo catedralicio:  que las reliquias donadas fueran para su veneración por los fieles, colocada en la capilla  de la que era patrono, es decir la actual capilla del Cristo de la Buena Muerte, donde tras su muerte, el caballero valenciano fue sepultado.

Así es como se hizo, conociéndose durante muchos años esta capilla, como la de "la Santa Espina".

Actualmente, este preciado relicario se puede admirar en la sala novena de la segunda planta del museo catedralicio, aunque bien es cierto que ha sufrido varios cambios y expolios a lo largo de la historia. Las perlas que se hallaban tanto rodeando el vaso donde se encontraba el Lignum Crucis, como las que rodeaban la almendra donde estaba la Santa Espina, desaparecieron con el paso de los siglos. También falta la "creu amb un granat i quatre perles..." "la cruz granate y cuatro perlas..."  que se encontraba justo entre el Lignum Crucis y la Santa Espina.

También podemos observar que se ha perdido el brazo horizontal del Lignum Crucis, conservándose tan solo el travesaño más largo, al igual que la pérdida de las alas de uno de los querubines que se encuentran en las asas del relicario.

Detalle del Lignun Crucis donde se aprecia la falta del travesaño horizontal.


Esto no es de extrañar, ya que en siglo XIX, durante la guerra con los franceses, este relicario, junto con otras muchas reliquias,  fue trasladado primero a Ibiza y luego a Mallorca, donde sabemos gracias a un documento que se encuentra en el archivo catedralicio (legajos 1670.3 y 1670.4), que tanto su pie como su astil fueron fundidos para acuñar moneda, al igual que la cruz que coronaba el relicario.

En el año 1813 fue devuelto a la ciudad de Valencia, donde se restauró añadiéndole un nuevo pie y astil.

Durante la Guerra Civil este relicario volvió a viajar, esta vez a Madrid, volviendo de nuevo a la Catedral de Valencia en el año 1942, gracias a don Guillermo Hijarrubia, Deán de la Catedral de Valencia,  y a su sobrino.


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