sábado, 29 de octubre de 2016

El enigmático Cáliz del portal románico de l'Almoina.


Hace unos días terminé de leer una entretenida e interesante novela, la cual os recomiendo,  titulada "Los 16 peldaños: la cripta del Santo Grial",  de la escritora y novelista Alicia Palazón, la cual y como bien indica su título, gira en torno al Santo Cáliz de la Catedral de Valencia.

Tras disfrutar de  su trama, a la que no le falta ni un ápice de suspense, acción y como no, misterio, me vino de inmediato a la cabeza  la imagen de un enigmático Cáliz grabado en la piedra de la portada románica de la Almoina.

Sin lugar a dudas la Catedral de Valencia es sinónimo del Santo Cáliz, quizás la reliquia más famosa y codiciada de la cristiandad, entregada al Cabido catedralicio por Alfonso el Magnánimo en el año 1437, y custodiado en la antigua Sala Capitular de la SEO.

Sin embargo, existe otro curioso y misterioso Cáliz tallado a conciencia en uno de los sillares de la puerta románica de esta Catedral.


Puerta románica de la Catedral de Valencia.


En el lado derecho de la portada, el izquierdo del espectador, en el cuarto sillar si empezamos a contar desde el suelo, podemos observar la talla de un Cáliz, quizás en recuerdo y honor del custodiado en la vieja Sala Capitular.


El Santo Cáliz grabado en uno de los laterales de la portada románica de la Catedral de Valencia.


Detalle del Santo Cáliz grabado en la portada románica de la Catedral de Valencia.

Poco, por no decir nada, sabemos de este misterioso Cáliz. Pero además, si intentamos forzar un poco la vista, a su izquierda, podremos ver grabada una fecha:  1830, y por encima de esta, lo que parece ser  un número: 180.

¿Podría ser el año en el que se grabó esta imagen?  Y en ese caso, ¿Qué significaría el número 180? ¿Quizá otra fecha a la que le falte el último número?



Detalle del grabado del Cáliz y la fecha 1830. Fotografía cortesía de Luis de Manuel, Passejant València amb ulls curiosos.


Detalle del año grabado junto al Cáliz.


El año 1830 marcado sobre el grabado a la izquierda del Cáliz.


Pero el Santo  Cáliz no siempre estuvo en el lugar que  ahora ocupa.  Hasta su traslado al Aula Capitular el 6 de enero de 1916, el vaso sagrado se encontraba ubicado en la conocida como "Capilla de las Reliquias".

Hasta el año 1744 era costumbre en la Catedral , que el Santo Cáliz se utilizara en los Oficios de los Jueves y Viernes Santos, ya que en él se colocaba la Sagrada Forma.

El porqué dejo de hacerse nos lo contaba el canónigo de la Catedral de Valencia Juan Ángel  Oñate Ojeda en su obra titulada "El Santo Grial, el Santo Cáliz de la Cena, Venerado en la Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Valencia, su Historia, su Culto y sus Destinos":

"A esta costumbre puso fin un grave e inesperado percance ocurrido en los Oficios del Viernes Santo, el 3 de abril del año 1744. Actuaba de Preste el Arcediano Mayor de la Catedral, don Vicente Frígola Brizucla, y asistía el señor Obispo, don Andrés Mayoral, cuando al ir a sacar el celebrante la Sagrada Forma del Santo Cáliz, debido, tal vez, a la pequeña presión que hubo de hacer para ello, se desprendió su copa de ágata, con tan mala fortuna que, cayéndose se quebró por medio, desprendiéndose además, dos pequeños fragmentos del borde de una de las dos partes.

Los asistentes  quedaron como sobrecogidos de emoción, particularmente el canónigo oficiante, que, según consignan los contemporáneos, falleció algún tiempo después a consecuencia de ella."

El Santo Cáliz siempre fue considerado como la reliquia más importante y preciada de la Catedral, ya que a diferencia del resto (que en los Oficios se colocaban a un lado del altar mayor), éste se colocaba en el centro. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en este texto del Llibre de Antiquetats (68,123) que se encuentra depositado en el archivo catedralicio:


"Disapte que contaven 14 de setembre de 1630, se feu a festa del Sant Calis, instituida per lo doctor Honorat Figuerola, Canonge de la Seu de Valencia, y Inquisidor Apostólich, fentsse ut moris est. Advertit ques es ducta si lo altaret ques posa en lo altar major davant del cual se posa lo Sant Calis haurá de estar en mig del altar o al costat, aon solen posar les demés Reliquies, y aventlo posat al costat, vingué lo Mestre de Ceremomies a la segrestia y digué que los señors Capitulars manaren se posara lo altaret en mig del altar, davant la creu que ordinariament está en aquéll y ques posás lo Sant Calis acabada la prosessó clautral, en mig del altar, com se sol posar la Santa Vera Creu, y així se posá y estigué fins acabada la Misa major, y acabat lo offici se tragué la Custodia en les andes de la Custodia major y es posá lo Sant Calis dins de aquella, y llevant les andes restá damunt del altar major, y en mig de aquell, de la manera que está lo matí del Corpus ab lo Santísim Sacrament, y acabades vespres se posá en lo peu del altar, en lo replanell de dalt, arrimat a dit altar, y se posaren les andes de la Custodia major..."

"Sábado que contaban 14 de septirmbre de 1630,  se hizo la fiesta del Santo Cáliz, instituida por el doctor Honorato Figuerola, canónigo de la Seu de Valencia, e inquisidor Apostólico, haciéndose como es habitual. Advertido que se duda si el altarcito que se pone en el altar mayor  delante del cual se pone el Santo Cáliz deberá de estar en medio del altar o al lado, donde suelen ponerse las demás Reliquias, y habiéndolo puesto a un lado, vino el Maestro de Ceremonias a la sacristía y dijo que los señores Capitulares mandaron se pusiera el altarcito en medio del altar, delante de la cruz que ordinariamente está en aquel y que pusieran el Santo Cáliz terminada la procesión claustral, en medio del altar, como se solía poner la Santa Vera Cruz, y así se puso y estuvo hasta acabada la Misa mayor, y acabado el oficio se sacó la Custodia en las andas de la Custodia major, y se puso el Santo Cáliz dentro de aquella, y quitando las andas, quedó encima del altar mayor, y en mitad de aquel, de la manera que está la mañana del Corpus con el Santísimo Sacramento, y acabadas vísperas se puso en el pie del altar, en el rellano de arriba, arrimado a dicho altar, y se pusieron las andas de la Custodia mayor..."

Pero no solo podemos apreciar estos dos números o supuestas fechas junto al grabado del Santo Cáliz.

Si nos fijamos bien, podremos ver como justo encima de la figura del Cáliz aparece otra enigmática fecha, que aunque con alguna pequeña duda, podríamos interpretar como 1731.


El número 1731 grabado justo encima de la imagen del Santo Cáliz.



El año 1731 marcado sobre el grabado que se encuentra encima de la imagen del Santo Cáliz.


Sobre la primera fecha de la que hablamos al principio, 1830, ni siquiera podríamos especular. Nula ha sido la búsqueda al intentar encontrar algún hecho o acontecimiento relacionado ya no solo con el Santo Cáliz o la Catedral, sino con la ciudad de Valencia, que fuera lo suficientemente importante como para ser grabado en la piedra. ¿Quizás la fecha en que fue grabado el Cáliz? Poco probable si tenemos en cuenta la otra fecha, la de 1731.

Sí es cierto que durante la guerra de la Independencia, en el año 1809 el Santo Cáliz pasó de Valencia a Alicante. Recordemos que uno de los números existentes al lado del grabado es el 180. ¿Quizás se haya perdido el número 9? ¿Quizás esté grabado en la piedra  la fecha en el que el Cáliz salió de Valencia?


Detalle de los números grabados junto a la imagen del Santo Cáliz.


El año 1830 y el número 180 marcados sobre los grabados junto a la imagen del Santo Cáliz


Siguiendo la hoja de ruta del Cáliz, sabemos también que en el año 1810 regresó de nuevo a Valencia, pero ese mismo año y por motivos de seguridad, fue enviado de nuevo a Ibiza, para posteriormente, en febrero de 1812 ser trasladado a Palma de Mallorca.

Finalmente, en septiembre de 1813, El Santo Cáliz regresaba a la ciudad de Valencia. Todo esto lo sabemos gracias a  un legajo que se encuentra en el Archivo de la Catedral de Valencia.

Sin embargo, la fecha que aparece encima del Santo Cáliz, nos pueden decir algo más, aunque debido a la falta de documentación, tan solo son simples conjeturas.

En el año 1731, una terrible inundación se cebaba con la ciudad de Valencia. El 16 de septiembre de ese año, domingo para ser más exactos, el río Turia se desbordaba repentinamente causando enormes estragos extramuros de la ciudad, desde Campanar hasta el Grau y Alboraia, asolando la Saïdia y los caminos de Morvedre

Este hecho era recogido al menos, en tres crónicas en forma de romance, de las cuales, dos de ellas, las conocidas como "Verdadero Resumen y compendioso Diseño, De la memorable avenida de el Turia, principal río de Valencia"atribuida al caballero de la Orden de Montesa Pascual Verdagá y "Verdadera Relación  y romance curioso del lamentable estrago, y fatal ruina que ha causado en Valencia, y su contribución la avenida del río Turia", de autor anónimo, se encuentran en el fondo antiguo de la Biblioteca Valenciana, mientras que la tercera, conocida como "Segunda relación", también de autor anónimo, se encuentra en la  Biblioteca Histórica de Valencia.

¿Pudo este Cáliz grabarse en el año de la terrible riada, como plegaria para que una catástrofe así nunca más tuviera lugar?

Una última posibilidad es que las fechas o números se grabarán en la piedra en datas muy posteriores a la del Cáliz, y éste ya estuviera grabado en la portada románica durante el período medieval. De hecho, la puerta de la Almoina es lugar de la Catedral donde mejor y más claramente pueden observarse varias marcas de cantería y graffitis. No podemos dejar de olvidar que Valencia, desde un principio, se vio ligada al Santo Cáliz por medio de San Lorenzo, a quien se le atribuye el honor de llevar el Santo Cáliz desde Roma hasta Huesca, y cuya imagen se encuentraba ya tallada en la portada gótica de la Catedral en el siglo XIV.


San Sixto, a la izquierda, y San Lorenzo, a la derecha. Portada gótica de la Catedral de Valencia.


Pero por el momento, nada se puede afirmar. La portada románica de la Catedral de Valencia, cuenta un misterioso Cáliz rodeado por unas enigmáticas fechas, o quizás tan solo sean una sucesión de números que hoy por hoy  aun no sepamos interpretar.

Un Cáliz y unos números dignos de una novela de Alicia Palazón.

Aunque bien es cierto que este pequeño artículo se sale de la línea del resto de publicaciones en torno a la etapa medieval de la Catedral de Valencia, no es menos cierto que me ha servido de guión para poder mostrar algunos datos desconocidos sobre esta preciada reliquia que es el Santo Cáliz, así como poder recordar la riada que asoló la ciudad de Valencia en el año 1731.

Y como no podría ser de otra forma, no quiero terminar sin dar las gracias a Luis de Manuel, de Passejant València amb ulls curiosos, por cederme una de las imágenes tan necesarias para completar este texto y sobre la que he podido trabajar, y como no, a Alicia Palazón, por haber tenido el acierto y la valentía de escribir una trama tan interesante y atractiva sobre nuestro querido Cáliz



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