lunes, 26 de septiembre de 2016

La Catedral que habla: un repaso a los gremios medievales de la ciudad de Valencia.


He de reconocer que uno de los lugares que más me ha impresionado por sus marcas y grafitos es sin duda alguna la ex-Colegiata de Baiona, en la provincia de Pontevedra.

Primero me sorprendió por su tamaño, ya que es una iglesia de una fábrica descomunal para lo que debió de ser Baiona durante los siglos XIV y XV.

Lo de Colegiata es menos sorprendente por su vinculación  con la realeza, pero las representaciones gremiales que en su interior se encuentran son una auténtica maravilla. Esa fue mi segunda sorpresa la primera vez que visité tan bella iglesia.

 Las marcas de los instrumentos gremiales que en ella se encuentran tienen una perfección sorprendente: zapateros, sastres, tejedores, carpinteros, cerrajeros... todos ellos se encuentran representados mediante sus instrumentos en esta magnífica iglesia gallega. Incluso podemos ver representadas con una perfección inusual los trazos de dos embarcaciones, una utilizada para cubrir los trayectos hasta el báltico, embarcación conocida como Coca, y otra utilizada para navegar hasta el puerto francés de la Rochelle, similar a la que aparece en la carta puebla de la villa.

Pero si estas representaciones gremiales de Baiona son magníficas, las que encontramos en la portada de los Apóstoles de la Catedral de Valencia no tienen comparación. Porque esta portada, la de los Apóstoles,  habla. La Catedral de Valencia, entera, habla.

Detalle de una de las representaciones gremiales de la portada de los Apóstoles de la Catedral de Valencia,

En las pilastras que soportan las imágenes de los Apóstoles, junto a escudos heráldicos y seres fantásticos y mitológicos, encontramos varias escenas representando a los gremios que sin duda alguna, colaboraron en sufragar la construcción de esta portada.

Algunos de ellos todavía se pueden distinguir perfectamente. Otros de ellos han sucumbido ante el paso del tiempo, el vandalismo y el poco cuidado y respeto por nuestro patrimonio.

Los gremios o cofradías, recuperados en la Italia del siglo XII, y de cuya noticia más temprana en época medieval la encontramos en Zaragoza, en el año 1137, donde ya aparece documentada la cofradía de "Pellicers" (encargados de la confección de pellizas), aparecieron en Valencia a los pocos años de la entrada de Jaime I.

Representaciones gremiales en la portada gótica de la Catedral de Valencia.


Con el tiempo estos gremios y cofradías empezaron a ganar en esplendor y opulencia, llegando a tener sus propias casas gremiales, al frente de las cuales solía encontrarse el escudo propio del gremio, el cual tenía el mismo valor para los artesanos que los escudos heráldicos y blasones para los caballeros y aristócratas.

¿Pero cuáles fueron los gremios que existieron en la Valencia medieval? ¿Cuáles llegaron a trabajar  en la Catedral? ¿Qué sabemos de ellos?

Quizás uno de los gremios más importantes de la ciudad fuese el de la Seda. Esta ya se cultivaba en la ciudad durante los siglos de autoridad mahometana, siendo reconocida su actividad desde principios de la conquista por el rey Jaime I.

Este auténtico Arte, el de la Seda, se dividía en dos categorías bien diferenciadas: la primera de ellas sería la de "Velluters" (Arte Mayor), quienes trabajaban el "vellut" o terciopelo, el cual se erigió en gremio independiente en el año 1470, mientras que la segunda englobaría a los botoneros, cordoneros, cinteros, galoneros, pasamaneros y bordadores entre otros (Arte Menor).

Representaciones gremiales en la portada gótica de la Catedral de Valencia.


La primera anotación que encontramos de lo trabajos de estos artesanos de la Seda en la Seo es del 10 de  julio del año 1406, y corresponde al gremio de bordadores. En esa fecha, Domingo de Roca, bordador, recibía un pago de 22 florines de oro "pro pretio cujusdam imaginis beate Marie operate et brodate de filo auri et de sirice".

La siguiente anotación que encontramos  lleva fecha del 21 de febrero de 1409, y es un contrato realizado entre Bernat de Carci, Canónigo Tesorero de la Catedral, y el bordador Bernat Munt, para la confección de un frontal de oro y sedas con las imágenes de cinco Santos y la Virgen María.

Un nuevo contrato de este tipo lo encontramos con fecha  25 de julio de 1416, esta vez entre el Canónigo y Sacrista de la Catedral Rodrigo de Heredia, y el mismo bordador, Bernat Munt, para bordar e historiar una capa.

Otro de los gremios con mayor importancia en la ciudad de Valencia fue el de los "ferrarios", el cual ya aparecía documentado en el año 1329 y agrupaba a los herreros, manyans (cerrajeros), plateros, y mariscales.

En cuanto a los trabajos realizados por este gremio en la Catedral de Valencia, ya tenemos constancia de ellos durante finales del siglo XIV.

Muchos fueron los "cerrajeros" o "manyans" que trabajaron en la Catedral. Quizás una de las primeras anotaciones sea la hecha en el año 1397, en la cual se apunta el trabajo realizado por Juan Torres en la capilla de Santa Catalina, a la cual añadió una rejas.

En el año 1400 Aloy de Manso fabricaba unas rejas para la capilla de Santa Margarita, y en el año 1404, Ramón  Vidal, hacía una saeta de hierro para el "penell" del cimborrio. Este mismo artesano fabricaba al año siguiente las cerrajas o ballestas para las puertas de la Almoina y de los Apóstoles.

Representaciones gremiales en la portada gótica de la Catedral de Valencia.


Dentro del grupo  de los "ferrarios", los cerrajeros fueron uno de los gremios de mayor importancia. Después de trabajar como aprendices por al menos cuatro años, se les exigía más tarde superar un examen para alcanzar el título de maestro. Cuando fabricaban una obra, debía de ser visada por el gremio, prohibiéndose su venta fuera de la ciudad de Valencia si no poseía dicho visado. Los trabajos visados se marcaban con un águila bicéfala, marca que se realizaba con un troquel que estaba siempre en poder del clavario.

Resulta curioso que Sanchis i Sivera, en su estudio sobre la Catedral de Valencia, incluyese a los campaneros dentro del mismo grupo que los cerrajeros.

Las primera anotación que tenemos sobre los trabajos de los campaneros en la Catedral corresponde al 29 de abril del año 1394, cuando Juan Clici junto con Bernardo Gascó se comprometían a fabricar una morlana para el Capítulo, campana semejante a la que había en el campanario de la iglesia del Carmen.

El 29 de marzo del año 1399, aparece documentado un "magister campanarum", Guillermo Clerguet, quien cobraba por hacer dos campanas "ad opus sedis".

También fue de gran importancia el gremio de plateros, los cuales realizaron muchos y diversos trabajos para la Catedral. La primera documentación la encontramos con fecha del 2 de enero del año 1364, donde Pedro Bernes cobraba cierta cantidad de dinero "pro quadam cruce argentea quam fabricavi ad opus eclesie valentie", además de realizar diversos trabajos para la Catedral entre los años 1366 y 1378.

El 21 de abril del año 1367, Natal de Bosch, platero, firmaba una apoca por dos figuras de plata que había fabricado para el retablo de la Catedral. También Jaime Busquets trabajaba en dicho retablo durante el año 1379.

Representaciones gremiales en la portada gótica de la Catedral de Valencia.


De ningún modo podíamos olvidar aquí  a los canteros y maestros de obra. Grandes nombres trabajaron en la fábrica de la Catedral: Francesc Baldomar, Pere Comte, Martín Llobet o Pere Balaguer suenan con fuerza.

Pero anteriormente a estos maestros, ya hubieron otros que lo hicieron: Andrés Juliá iniciaba las obras de la torre del Miguelete en el año 1381. Luis Amorós trabajaba en los terrados del cimborrio en el año 1380; Juan Andrés lo hacía en el año 1392 sobre las piedras de las portadas de la Catedral; Pedro Desçlor hacía en el año 1393 los ángeles que estaban en el portal del Coro, y  Pedro Dagueda trabajaba en el portal del Capítulo en el año 1396; Miguel Pérez hacía en el año 1395 las capillas de Santa Tecla, Santa Marta, Espíritu Santo, y  Santa Elena entre otras. Por su parte Domingo Benyto construía la capilla de San Andrés en el año 1399.

Ha todos estos artesanos y maestros habría que añadir a los pintores, escultores, vidrieros, carpinteros, organeros, relojeros...

La lista de artesanos y trabajadores durante el período medieval de la Catedral de Valencia podría ser interminable, por lo que sería algo tedioso y pesado el nombrarlos todos aquí.

Pero además de los gremios que hemos visto más arriba, muchos otros fueron los que existieron y trabajaron durante la época medieval en Valencia: el gremio de peraires  i abaixidors, encargados de bajar el pelo de lana de los paños con unas grandes tijeras de muelles; el gremio de aladrers, dedicados a la construcción de aperos de labranza y arados;  el de armers, encargados de trabajar las armas blancas, y que a su vez agrupaba a los espaderos, guarnicioneros, doradores, plateadores, estañadores de hoja y pavoneadores de negro y al fuego, cuchilleros, dagueros, coracerosforjadores de armas blancas y afiladores; el  gremio de assaonadors, encargados de dar suavidad, color y brillo a las pieles que lo necesitaban; el de ballesters; el de blanquers, dedicado al curtido de la aluda; el de botoners, uno de los más antiguos de la Valencia medieval; el de boticarios; el de calafaters, encargados de poner estopa y alquitrán a las juntas de las barcas; el de calderers; el de carniceros; el de barberos y cirujanos; el de corregers; el de cinteros; el de cotamalleros, que ya en el siglo XV aparece integrado en el de armers; el de esparters; el de flequers, gremio que reunía a los horneros y panaderos; el de flassaders o tejedores; el de zapateros, que ocupaba el sexto lugar en importancia en la Valencia del año 1283; el de olleros; el de confiteros; el de peleteros; el de guanters, ya citado en el año 1360; el de los juboneros, cuyos talleres se encontraban entre las calles Trench, Martín Mengod y Derechos, conociéndose la zona como la Giponería; el de llauradors, que ya participaba en el Consell General en el año 1283; el de moliners, cuya patrona era la Virgen del Carmen; el de obres de la vila, que tuvo casa gremial en la calle del Mar, y surgió en el año 1415 por concesión de Fernando I; el curioso gremio de oracioners, cuyos estatutos se aprobaron en el año 1329 y tenían como cometido el recorrer las calles de la ciudad cantando oraciones; el de peixcadors, ya documentado en el año 1283, y cuya bandera era de color carmesí con las puntas bordadas en oro y plata; el de pellers; el de los braceros, instituido por Juan I en el año 1392; el de sastres, también de los más antiguos de la ciudad; el de soguers, que en el año 1273 tenía su cofradía en un pequeño callejón llamado "del Santísimo"; el de taberners, documentado nada menos que  en el año 1242; el de talladors, que ocupaba el noveno puesto en el año 1283; el de tapiners;  el de carpinteros;  el de tireters, dedicado a la fabricación de tiras estrechas de cuero, utilizadas para pasar o acordonar las prendas de vestir...

Cada vez que paseemos por las inmediaciones de la Catedral,  y veamos estas representaciones gremiales en su portada gótica, estaremos recordando y reviviendo un pedacito de la historia de nuestra querida ciudad de Valencia...



3 comentarios :

  1. Ya no me sorprendo de todas estas historias fascinantes que compartes con nosotros... Eres luz para todos estos enigmas.

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    1. Salva, eso viniendo de ti es para mi toda una satisfacción.

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