miércoles, 11 de mayo de 2016

Oculto a la mirada de los visitantes: El sepulcro de Jazperto de Botonach y la capilla del penitenciario.

La actual capilla de San Vicente Ferrer, de estilo neoclásico, no siempre fue así. Remodelada en el último tercio del siglo XVIII, perdió su esencia gótica y medieval. Como único recuerdo de su pasado, tan solo nos queda su estructura y su ventanal ojival en la calle Miguelete. 

Pero esto es solo lo que el visitante puede ver... luego está lo que no podemos admirar.

Ventana gótica de la antigua capilla de Todos los Santos, actual de San Vicente Ferrer.


Esta capilla, cuya primera advocación fue la de Todos los Santos, fue mandada construir por Raymundo Despont, obispo de Valencia entre los años 1289 y 1312, y como no debería de ser de otro forma, se puede probar documentalmente.


El canónigo  Juan Ángel Oñate, nos muestra un documento (fol. 164v) del "Libre de cláusules" de la Catedral en el cual podemos leer lo siguiente:


"Raimundus, miseratione divina Valentie Episcopus... stabilimus, ordinamus et instituimus perpetuo in nostra ecclesia Valentina duos presbyteros, qui continue in ea resideant horis intersint canonicis et missarum officia celebratim altari, quod sub invocatione Omnium Sanctorum, dante Domino erigimus et erigi faciemus in capella, quaniam incepimus facere fieri in Valentina ecclesia supradicta."


"Raimundo, por la misericordia divina, obispo de Valencia... establecemos, ordenamos e instituimos a perpetuidad, en nuestra iglesia valentina, dos presbíteros, que continuamente residan en ella, asistan a las Horas Canónicas y celebren la Santa Misa en el altar, que bajo la invocación de Todos los Santos, Dios mediante, erigiremos y haremos levantar en la capilla, que ya hemos comenzado a edificar en la iglesia valentina sobredicha."


Este documento está fechado en Valencia el 24 de mayo de 1303, y se encuentra signado con el número 797 en el Archivo Catedralicio.


Capilla de San Vicente Ferrer.


Pero la capilla de San Vicente Ferrer guarda un pequeño secreto oculto a la vista de los visitantes: la conocida (o no tanto) como capilla del Penitenciario, la antigua sacristía de la capilla, una auténtica joya "prohibida" a las visitas.

Se accede a ella por el muro norte de la capilla de San Vicente, a través de una pequeña puerta disimulada con estuco y mármol, como si formara parte del muro neoclásico.

La capilla del Penitenciario es una sala gótica, del siglo XIV, y como afirma Oñate "de dos tramos de ojiva simple, en cuya clave se haya el escudo del obispo Despont, un puente de tres ojos."

No en vano, Raymundo Despont indicó en su testamento dictado a su confesor, el dominico Fray Bernardo Durá el 31 de octubre del año 1312, el deseo de ser enterrado en la capilla de Todos los Santos.

Y aunque la lápida sepulcral del obispo Despont se encuentre en la capilla de San Dionisio y Santa Margarita, sus huesos reposan en una urna empotrada en el muro norte de la capilla del Penitenciario.

Lápida sepulcral del obispo Raymundo Despont en la capilla de San Dionisio y Santa Margarita.


Retrato de Raymundo Despont donde se ve su escudo heráldico, un puente de tres ojos. Sala Capitular de la Catedral de Valencia.



Pero este muro nos reserva todavía uno de los grandes tesoros de la Catedral, el sepulcro del obispo Jazperto de Botonach.

Botonach, quien estuvo a la cabeza de la iglesia valenciana entre los años 1276 y 1278, indicaba en una de las cláusulas de su testamento, redactado en el año 1278, la intención de ser enterrado en una de las capillas adjuntas de la Catedral. Su sepulcro reposó adosado en uno de los muros de la capilla de San Vicente Ferrer hasta que fue trasladado al vestuario de los beneficiados, es decir, la capilla del penitenciario, seguramente con la reforma neoclásica.

Rostro de Jazperto de Botonach. Fotografía de Joaquín Bérchez. Traer a la Memoria. Año 2008.

En palabras del catedrático de Historia del Arte, D. Joaquín Bérchez, "la estátuta yacente de su tumba debe considerarse una de las expresiones más elaboradas del temprano arte sepulcral valenciano."


Retrato de Jazperto de Botonach. Sala Capitular de la Catedral de Valencia.


Figura yacente de Jazperto de Botonach. Fotografía de Joaquín Bérchez. Traer a la Memoria. Año 2008.

Figura yacente de Jazperto de Botonach. Fotografía de Joaquín Bérchez. Traer a la Memoria. Año 2008. (Imagen en vertical)

Todo en esta imagen es de una perfección y una belleza abrumadora. Su rostro, sus vestimentas pontificias, su mitra, su capa, el detalle de sus zapatos, todo ello todavía con notables restos de policromía... y su epitafio, escrito en versos leoninos, los cuales resumen los hechos de su vida, y consigna el apellido Castellnou de su madre.

Este epitafio, que se encuentra custodiado por cuatro escudos heráldicos, dice así:




YACE AQUÍ EL OBISPO JAZPERTO UN JURISTA MUY EXPERTO.
 PUEDE EL LECTOR ESTAR CIERTO, QUE SIN CULPA FUE HASTA MUERTO.
EN EL AÑO DE OCHENTA Y OCHO DEL DOSCIENTOS MAS UN MIL.
EL DÍA TRES DE ABRIL, EN VALENCIA HALLÓ SU FIN.
DE SAN FELIU AL BUEN ABAD, SUS AMIGOS ALABAD.
FUE EL TEMPLO GERUNDINO, SACRISTA MUY A LO DIVINO.
Y, POR FIN, FUE MEDICINA, DE LA SEDE VALENTINA.
A SU GREY DIO CON VIRTUD, DONES DE ETERNA SALUD.
ELEGANTE, ALEGRE. HERMOSO, LIBERAL FUE Y DAVIDOSO.
SI SU ORIGEN TE INTERESA, DE CASTRO NOVO SU MADRE.
DE BOTONACO SU PADRE, FUE SU PROGENIE, ESA.
EL ALTAR DE MAGDALENA, QUE CON DEVOCIÓN AMÓ.
ÉL MISMO LO EDIFICÓ, Y A DOS PRESTES LO ENCARGÓ.
DE LA VIRGEN EN HONOR, UNA CANDELA DOTÓ
AL AMOR DEL SEÑOR DIOS, DEL TODO SE SUJETÓ.
DESCANSE EN PAZ, AMEN, DI UN PATER NOSTER POR SU ALMA.


Una lástima que estas joyas de la Catedral de Valencia, se encuentren por el momento ocultas a la mirada de los visitantes...


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