domingo, 15 de mayo de 2016

La Catedral de los Pozos.


Estos días son noticia los fabulosos hallazgos encontrados en los subsuelos de la Catedral de Valencia durante la ampliación de su museo.

Por el momento sabemos que ha salido a la luz parte del primitivo campanario del siglo XIII, los cimientos de la antigua capilla gótica de San Miguel y San Pedro, del siglo XIV, actual capilla de San José, así como interesantes restos romanos, entre ellos una reja y tres casas que debieron  pertenecer a las familias más importantes de la ciudad.

Restos del campanario del siglo XIII encontrados en las obras del museo de la Catedral de Valencia. Fuente AVAN.


Pero para el caso que ahora nos ocupa, el de los pozos, el hallazgo más interesante es el de la infraestructura hidráulica encontrada "debajo de un edificio del siglo XVII o XVIII que, a su vez, utiliza otro espacio subterráneo, con unos muros de tapial y que podrían ser parte de construcciones islámicas o anteriores", tal y como afirma el arquitecto conservador de la Catedral Salvador Vila, infraestructura compuesta por un aljibe y varios pozos.

Y es que la Catedral de Valencia es la "Catedral de los Pozos".

Desde su fundación romana en el año 138 a.C., la ciudad contó con un acueducto que la abastecía de agua  y cuyos restos se han localizado en las calles de Brasil, Quart,  y Caballeros, acueducto que llegaba justo hasta el entorno de la actual Catedral, además de un sistema de alcantarillado bastante básico. Todavía hoy en día podemos ver los restos de este acueducto. En la calle Quart, En el restaurante "Celler del Tossal", podemos observar un tramo del acueducto que llevaba el agua del Turia a la Valentia romana.

Restos del acueducto romano en el restaurante "Celler del Tossal"

Todo este sistema cambiaba y se reorganizaba en el siglo X con la aparición de las acequias de la huerta, principalmente con la conocida como "Acequia Madre" de la ciudad, la acequia  Rovella.

En el interior de la  Galería del Tossal, en la plaza de este mismo nombre, podemos contemplar los arcos de ladrillo donde se apoyaba la bóveda de esta "Acequia Madre" 

Esta acequia llegaba hasta la Mezquita Mayor de la ciudad, y se utilizaba además para regar huertos y jardines.

Arco  de ladrillo sobre el que descansaba la bóveda de la acequia de Rovella. Galería del Tossal.

Sin embargo, el agua apta para el consumo no se obtenía de esta red de acequias, sino de los pozos, y de estos, nuestra Catedral puede dar buena cuenta, tal y como prueban los recientes hallazgos.

Al margen de los recientes descubrimientos, la Catedral de Valencia siempre ha sido rica en pozos.

El canónigo Sanchis i Sivera ya documentaba en su magnífica obra dedicada a la Catedral,  un primer pozo, el cual podemos encontrar en la subida al archivo, junto a la sacristía. A este pozo no solo se podía acceder desde la sacristía, sino que era totalmente utilizable desde el archivo.

Fue excavado entre los años 1438 y 1442, años en los que comenzaban y finalizaban las obras iniciadas por el Cabildo para la construcción de la capilla dedicada a San Luis, obispo de Tolosa, cuyo cuerpo había traído el rey Alfonso V el Magnánimo  como trofeo de guerra. 

Para la construcción de esta capilla, fue necesario derribar la antigua librería capitular, ya que este era el lugar elegido para la ubicación de la nueva capilla, capilla que curiosamente  no fue construida en el transcurso de esta obra, en la cual se derribó la ya dicha biblioteca y se edificó una nueva. La capilla  finalmente no fue alzada hasta el año 1486.

Francisco Pérez Puche, en su libro "laberinto secreto de la catedral de Valencia", libro editado con motivo de la exposición "La luz de las imágenes" del año 1999, nos cuenta cual ha sido la reutilización de los canales por los que el agua llegaba al archivo:

"El hueco por el que el agua subía y bajaba en tiempos antiguos se usará ahora para instalar un montacargas que dará servicio al archivo renovado: códices, cantorales y documentos antiguos subirán y bajarán por donde antes se movían los cubos".

Este pozo le costó al Cabildo "40 libras y 8 sueldos", y el motivo de su excavación no fue otro que la lejanía de otro pozo ubicado en la catedral, ya que "estaba lejos el agua y sería trabajoso su acarreo".

¿Y donde se encontraría este otro pozo?  Pues en el acceso al Miguelete, justo en el pequeño patio que se encuentra entre la torre y el pasadizo que le da acceso. Excavado en el siglo XIV, sirvió en un principio para regar el jardín que se encontraba junto a la Catedral, ocupando parte del cementerio conocido como el Fosaret, y en el que habían "varios limoneros, una parra, y varios jazmineros".

Años después, este pozo serviría para abastecer a los supuestos malhechores que se refugiaban en la primera planta del Miguelete.


Pozo en el acceso al Miguelete. Fotografía de Vicente Monleón, campanero de la Catedral.

El pozo, que actualmente es totalmente utilizable, también ha sido reutilizado. Actualmente sirve de derivación del pararrayos del Miguelete.

Pero todavía existe otro pozo más, también totalmente localizable, y anterior a los otros dos. Este pozo se encontró precisamente durante las obras de ampliación del museo.

Y para terminar, y como lo cortés no quita lo valiente, quiero agradecer desde aquí a Pilar Martínez Olmos, de Valencia Antigua Historia Gráfica, a Vicent Monleón, campanero de la Catedral, y al profesor y archivero de la Seo de Valencia  D. Vicente Pons Alos, el haberme "sufrido" aunque haya sido puntualmente, para la elaboración de este pequeño artículo. Gracias.




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