lunes, 25 de enero de 2016

Un canónigo, dos canteros y un cardenal en los capiteles de la Catedral de Valencia.



El 30 de junio del año 1426, el Cabildo y el Concejo de la ciudad de Valencia tomaban la decisión de ampliar la Catedral mediante la construcción de una nueva arcada, arcada que serviría de unión entre los tres cuerpos separados que existían en ese momento: la Catedral, el Miguelete, y el Aula Capitular.

Para sufragar los gastos de esta magnífica obra, no se dudó en pedir ayuda económica no solo al Concejo de la ciudad, al rey y a los altos cargos eclesiásticos, sino que dicha ayuda se transmitió también a toda la población, ya fuesen religiosos o laicos. Incluso se suplicó a Calixto III, tal y como cuenta el canónigo Sanchis y Sivera, "a  que concediese licencia para aplicar el producto de las limosnas de la indulgencia que había otorgado a esta iglesia en la festividad de la Asunción, a la fábrica de la nueva nave." Tal gracia llegó mediante Bula el 18 de febrero del año 1457.

Por su parte, el Concejo de la ciudad de Valencia ya había acordado unos años antes con el Cabildo dar la suma de 3000 florines en cuatro años "..per ajuda de la arcada de la seu".  La petición de este acuerdo se realizó 23 de junio del año 1426, tal y como aparece reflejado en el "Manual de Concells" de los años 1423 a 1432.

Nave central de la Catedral de Valencia.


Para tan colosal obra se contrataron los trabajos y servicios del maestro Baldomar, quien se ponía manos a la obra el 10 de septiembre del año 1459:

"En lany de nostre senyor de MCCCCLVIIII diluns a X del mes de Setembre començaren a cavar e a derocar per lo Portal e arcada de la seu per lo campanar e fon mestre de fer la dita obra mestre Baldomar natural de la dita ciutat de Valencia..." 

(Dietari del capellà  d'Alfons V)

Tras estas primeras intervenciones, se ponía la primera piedra de tan monumental obra el jueves 10 de enero del año 1460, tal y como continua  el dietario del capellán de Alfonso V:

“En lany de MCCCCLX  dijous a X de Gener fonch  messa la primera pedra e començat lo fonament del dit portal per lo dit mestre Baldomar".

Uno de los grandes protectores de Baldomar fue Antoni Bou, maestro de teología, canónigo y vicario general de Valencia, y embajador de la diócesis valentina ante el papa Calixto III.

De manos de este canónigo, Antoni Bou, recibía el cardenal Rodrigo de Borja posesión  el 21 de julio del año 1458 de la Sede valentina.

Rodrigo de Borja se convertía de este modo, además de en arzobispo de Valencia, en uno de los grandes mecenas de la Catedral, tal y como apunta D. Elías Olmos y Canalda en su obra "Los prelados valentinos":

"...y en lo material no escaseaba dispendios, gastando en la Catedral lo que recaudaba de nuestra diócesis  y algo más, porque a él se debe la continuación del Templo Metropolitano desde las últimas pilastras..."

Por desgracia, Francesc Baldomar,  el "magister fabrice sedis"  fallecía antes de acabar la obra, recogiendo su testigo el maestro Pere Comte:

"...e per mort de mestre Baldomar  fonch  mestre Pere Comte molt sabut en lart de la pedra."

Nos encontramos pues con cuatro de los pilares indispensables para que la obra de la conocida como "Arcada Nova" se llevara a cabo: Antoni Bou, Rodrigo de Borja, Francesc Baldomar, y Pere Comte.

Pues bien, si queréis admirar el  "retrato" de estos cuatro personajes, tan solo tenéis que observar los capiteles de la columna este de la arcada nova.

Ubicación del pilar este de la arcada nova

Esta hipótesis fue lanzada por el arquitecto e Historiador del Arte Arturo Zaragozá Catalán en su espléndido trabajo "Los retratos esculpidos en el pilar este de la arcada nova de la Catedral de Valencia", y publicado en "Viatges a la Bellesa, miscel-lanìa homenatge a Maria Rosa Manote i Clivelles"


En dicho estudio, el maestro Zaragozá nos da las pautas y claves para reconocer los que podrían ser los personajes  anteriormente nombrados. ¿Los conocemos?

Pilar este de la arcada noca. Imagen de la tesis doctoral "Francesc Baldomar. Maestro de obra de la Seo. Geometría e inspiración bíblica" de Germán Andreu Chiva Maroto

Comencemos por Rodrigo de Borja, el cardenal-obispo de la Catedral de Valencia.  Podemos ver en su "retrato" como aparece tocado con un bonete o solideo, es decir, el casquete de seda que  generalmente  portan los obispos y otras dignidades eclesiásticas.

Uno de los datos más curiosos y que a su vez puede justificar la hipótesis de Arturo Zaragozá, lo encontramos al fijarnos en  el labio inferior del arzobispo, el cual se encuentra caído. Este mismo hecho, tal y como apunta Zaragozá, se puede observar en un fresco obra de Sandro Boticeli que se encuentra en la capilla sixtina, y donde se representa a Rodrigo de Borja también tocado con el bontete característico de las dignidades eclesiásticas. Desde luego la semejanza es total.

Rodrigo de Borja. Imagen de "Los retratos esculpidos en el pilar este de la arcada nova de la Catedral de Valencia". Arturo Zaragozá Catalán.

Comparación entre el fresco de Rodrigo de Borja de Boticeli y el capitel de la arcada nova. Imagen de "Los retratos esculpidos en el pilar este de la arcada nova de la Catedral de Valencia". Arturo Zaragozá Catalán.

Antoni Bou, por su parte, aparece vestido con la típica muceta de los canónigos, y la cabeza cubierta por una cogulla o colobio.

Antoni Bou. Imagen de "Los retratos esculpidos en el pilar este de la arcada nova de la Catedral de Valencia". Arturo Zaragozá Catalán.

El maestro Baldomar aparece con la cabeza totalmente descubierta, sin bigote, pero con abundante barba, y parece portar algunos planos sobre su brazo derecho. Uno de los principales datos que apunta Arturo Zaragozá para su identificación es la enfermedad que parecer ser el maestro cantero sufría en uno de sus ojos.

Francesc Baldomar. Imagen de "Los retratos esculpidos en el pilar este de la arcada nova de la Catedral de Valencia". Arturo Zaragozá Catalán.

Sabemos de esta enfermedad gracias a la denuncia efectuada por el maestro Baldomar el 17 de abril de año 1462 contra el canónigo Guillem de Vich,  delante del juez de la obra Berenguer Company, denuncia en la que le acusaba de haber subido su asno al Miguelete, el cual, entre otras cosas, había ensuciado sus gafas con excrementos y orines, por lo que al  ponérselas, le causó un gran escozor y pérdida de vista.

Tenemos conocimiento de esta curiosa denuncia gracias a la revisión de la transcripción del documento original realizada por Germán Andreu Chiva Maroto en su fenomenal tesis doctoral titulada "Francesc Baldomar. Maestro de obra de la Seo. Geometría e inspiración bíblica", un texto que desde luego ningún estudioso de la Catedral de Valencia debería dejar de leer.

El último de nuestros personajes correspondería con Pere Compte, el maestro que continuaría la obra de la arcada nova tras la muerte de Francesc Baldomar. Porta tal y como dice Arturo Zaragozá "un birrete de puntas que mostraría maestría". Es el más joven de los cuatro.

Pere Comte. Imagen de "Los retratos esculpidos en el pilar este de la arcada nova de la Catedral de Valencia". Arturo Zaragozá Catalán.

Un canónigo, dos canteros y un cardenal, que hoy podemos admirar gracias a Arturo Zaragozá Catalan y a Germán Andreu Chiva Maroto.

Por cierto, si en vez de mirar al cielo de este pilar, bajamos la mirada hasta sus pies, encontremos otra sorpresa. Una inscripción romana. Pero como se suele decir, esa es otra historia....


7 comentarios :

  1. Maravilloso. Una vez más, el deleite entre la historia, la narrativa y lo dispuesto en un lugar tan magnífico, nos lo hace constar el autor de este fantástico blog.

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  2. Se sabe algo de la inscripción romana? Que puede significar?

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    1. Hola!

      La verdad es que sí se tiene una hipótesis de su significado, incluso de cual pudo ser su ubicación original. En un próximo artículo tendremos toda la información disponible sobre ella. Otra de las maravillas que esconde nuestra catedral.

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    2. Genial!! Da un adelanto jeje

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