jueves, 21 de enero de 2016

Homo sylvaticus: un salvaje en la Catedral de Valencia.



No lo puedo negar. Me encanta el pequeño pasadizo que nos lleva hasta la antigua Sala Capitular. A decir verdad,  toda la Catedral me encanta, pero este tramo, tiene algo de especial.

Comencé este pequeño blog, a parte de con mucha ilusión, con un pequeño artículo sobre la Mater Omnium, la Virgen de Misericordia, quien desde la clave de bóveda del pasadizo vigila a todo aquel que se quiere adentrar en la Capilla del Santo Cáliz.


Continúe después en varios artículos  haciendo un recorrido por los sepulcros que nos escoltan hasta la capilla antes dicha. Se podría hablar tanto de este pasadizo. Es toda una caja de sorpresas.

Hoy quiero que conozcáis al "homo sylvaticus", el hombre salvaje de la Catedral,  quien desde una de sus ménsulas, parece querer escapar de las manos de  extrañas bestias.

Habéis escuchado bien. Nuestra querida Catedral alberga a un  "salvaje" correteando entre sus ménsulas.

"Homo sylvaticus" de la Catedral de Valencia.

Este personaje, conocido como "homo sylvativcus", debió de ser sin duda obra del genial  Pere Comte, y se encuentra en una de las ménsulas de la capilla de San Miguel Arcángel; más concretamente en la ménsula que se encuentra junto a la portada de la Capilla del Santo Cáliz.

Comenta el canónigo y conservador de la Catedral,  don Jaime Sancho Andreu, que representa a los primitivos pobladores de España. Realmente lo que parece representar es el concepto del "salvaje medieval", es decir, la imagen que en el medievo se tenía de los hombres  que vivían en bosques alejados de las aldeas y ciudades.

Ya la mitología hebrea, tal y como apunta Roger Bartra en su más que recomendable obra "El hombre Antiguo en el espejo", nos da tres claros ejemplos de "hombres salvajes": Caín, Ismael, y Esau. Los tres, hermanos de grandes "héroes", Abel, Issac, y Jacob.

Aunque bien es cierto que estos personajes, Caín, Ismael, y Esau, al igual que el resto de los  "homo sylvaticus" en general,  no son completamente malvados o malignos, si luchan contra esta cualidad, por lo que en ocasiones, como la de la Catedral de Valencia, se les representa luchando o huyendo de seres extraños y criaturas de apariencia grotesca.

Situación del homo sylvaticus en la ménsula de la capilla de San Miguel Arcángel, junto a la puerta de entrada a la capilla del Santo Cáliz,

Esta  lucha ente el bien y el mal, es una representación habitual durante toda la Edad Media. Es la conocida como Psicomaquia, o lucha de las almas, en la que las virtudes humanas, (en este caso el hombre salvaje), lucha contra los vicios y pecados del alma.

Desde luego el gótico no dejaba nada al azar, es más, todo estaba minuciosamente preparado para ocupar el sitio que debía de ocupar, por lo tanto, más sentido tiene el encontrar esta representación en el interior de una catedral, que no el encontrar a los antiguos pobladores de España, pero también es cierto, que esta es solo  mi humilde opinión.

Detalle del homo sylvaticus.

Esta imagen, la del hombre salvaje, fue muy popular durante todo el sigo XV, tal y como afirma la historiadora del Arte Diana Olivares Martínez en su publicación "El salvaje en la Baja Edad Media", aunque  ya a principios del siglo XII comenzaba a forjarse la figura de este salvaje basándose en antiguas tradiciones grecolatinas y judeocristianas.

Estas representaciones, las podemos encontrar sin ir más lejos en las jambas de la portada occidental de la Catedral de Ávila (año 1475), en el zócalo de entrada a la capilla del Condestable, en la Catedral de Burgos (año 1490), o en la sillería del coro de la Catedral de Toledo (año 1492).

Se le  representa, evidentemente, con apariencia humana, y siempre con facciones occidentales. Sin embargo y a diferencia de los humanos, su piel aparece siempre cubierta de excesivo vello, dando la impresión de ser más la piel de un lobo o  de un oso que la de una persona.

Detalle del homo sylvaticus.

Su cabellera siempre ondulada, es más que abundante, y su rostro siempre barbado posee unos bellos rasgos, con unos labios finos y una nariz estrecha.

Como podemos apreciar, nuestro "salvaje" representa a la perfección al "homo sylvaticus" medieval, otra de las joyas desconocidas  de nuestra querida Catedral.



4 comentarios :

  1. No dejas de sorprenderme Santi con cada entrada de tu blog, que curioso!, es muy bueno el detalle de la ménsula,y su historia, que aunque lógica es de una riqueza iconográfica.

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  2. No cal anar molt lluny per trobar-nos-en un altre: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Salvaje_y_civilizado_en_la_lonja_de_valencia.jpg

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