jueves, 28 de enero de 2016

Dos documentos sobre el Santo Cáliz de la Catedral de Valencia.


Sin lugar a dudas,  el Santo Cáliz no  solo es la más importante de las reliquias que se custodian en la Catedral de Valencia, sino también la más venerada.
¿Cuantas páginas se habrán escrito sobre él? Imposible de contabilizar....

Hoy no quiero describiros su belleza, debatir sobre su autenticidad, ni trazar en un mapa el itinerario que hizo esta reliquia hasta llegar a Valencia.

Hoy lo único que quiero, es que los documentos hablen. Sobran mis palabras. 

A continuación, os voy a mostrar la traducción de dos documentos, que son esenciales y primordiales para saber como el Santo Cáliz llegó a la Catedral de Valencia.

El primero de ellos es un pergamino signado con el número 136,  de la Colección Martín el Humano, que se encuentra en el Archivo de la Corona de Aragón, documento fechado el 26 de septiembre del año 1399, y en el cual se halla consignada la cesión del Santo Cáliz  efectuada por el  Prior del Monasterio de San Juan de la Peña, al Rey D. Martín el Humano.

El Segundo de ellos,  es el Acta de entrega del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia el 18 de marzo del año 1437, según un auto que consta en el notal de Jaime Monfort, que se encuentra en el volumen 3.532 del Archivo de la Catedral de Valencia

Dos documentos, dos joyas....y un Cáliz




Cesión del Santo Cáliz  efectuada por el  Prior del Monasterio de San Juan de la Peña, al Rey D. Martín el Humano.




"En el nombre de Dios. Sea a todos manifiesto que, como
el excelentísimo Príncipe y señor D. Martín, por la gracia de
Dios Rey de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Córcega,
y Conde de Barcelona, del Rosellón y de la Ciretánea, haya
deseado y procurado, con ahinco, tener en su Capilla Real,
aquel Cáliz de piedra en el cual Nuestro Señor Jesucristo, en
su Santa Cena, consagró su Preciosa Sangre, y que el bienaventurado Lorenzo, que lo recibió de San Sixto, a la sazón Sumo Pontífice, cuyo discípulo era, y diácono de Santa Maria in
Domnica, envió y dió con una su carta al Monasterio y Convento
de San Juan de la Peña, situado en las montañas de Jaca,
del Reino de Aragón, con cuyo Cáliz los Abades, Priores y
Sacerdotes del Monasterio acostumbraban después a consagrar;
y para tener dicho Cáliz el referido señor Rey, envió al 
mismo Monasterio al Reverendo en Cristo, Padre Antonio, Arzobispo de Atenas, Consejero suyo. Finalmente, el viernes día
26 de septiembre del año de la Natividad del Señor de 1399, el
dicho reverendo Arzobispo y el religioso Fray Prior del referido
Monasterio, manifestando al Señor Rey, que estaba en su
Capilla menor de la Aljafería de Zaragoza, explicado por el señor
Arzobispo de parte de dicho señor Rey, el deseo de éste a
los frailes de dicho Monasterio, todos los priores y religiosos
reunidos en capítulo deliberaron sobre la entrega de dicho
Sagrado Cáliz. Y, finalmente, acordaron por unanimidad conceder el Santo Cáliz al referido Señor Rey.

Acordado esto, el Prior, en nombre suyo y de su Convento,
presentó al Señor Rey y entregó en sus manos el Cáliz
de piedra y el Señor Rey recibió en sus manos el Cáliz sobredicho
y queriendo hacer por él mismo alguna gracia al Monasterio,
dió y puso en manos del dicho Prior, para el servicio
del referido Monasterio, un Cáliz de oro de su Capilla, de cinco
marcos zaragozanos, y una onza de peso, en el cual Cáliz
de oro, se hallan las señales siguientes, a saber: En el pie, tres
esmaltes, dos sellos y un Cristo crucificado; en el pomo que está
en el medio, seis esmaltes, dos con las armas de Aragón, dos
con las insignias de los Reyes y dos imágenes de San Jorge con
una Cruz, y en la patena, una imagen del Padre Eterno.

De este Cáliz de oro hizo donación el Señor Rey al Monasterio
indicado con la condición que el Abad mayor y priores
del mismo no puedan venderle ni empeñarla por ningún
tiempo, de suerte que este Cáliz sea exclusivamente dedicado
al servicio de dicho Monasterio. Y de no vender ni empeñar
dicho Cáliz tienen que prestar juramento el Abad Mayor y
Priores que por el tiempo serán. El cual Prior, recibido de
gracias, prometió dicha condición de no venderlo ni empeñarlo,
y guardar el referido Cáliz, en cuanto de su parte estuviera,
y en la entrega que de él había de hacer al Convento, obligar
a la observancia de dicho pacto según arriba se dice. De
todas y cada una de dichas cosas el Señor Rey mandó a mí,
su secretario, Berenguer Sarta, que me hallé presente, hacer
un documento en testimonio de lo que antecede, en presencia
de los nobles testigos Berenguer de Cruilles, Roger de Moneada
y Olfo de Proxida, Caballeros Consejeros y camarlengos de
dicho Señor Rey.

Señal de mí, Berenguer Sarta, Secretario de dicho Rey,
y por su autoridad real Notario público en todas sus tierras y señoríos que, con los dichos interviene, según se contiene anteriormente y lo hice escribir y cerré".




Acta de entrega del Santo Cáliz a la Catedral de Valencia 



"Sepan todos y cada uno que, como el honorable Mosén
Antonio Sanz, Canónigo y pavorde de la Catedral de Valencia,
Capellán Mayor de la Capilla del muy alto Señor Rey,
tuviera en su poder y custodia ciertas Reliquias y joyas de la
Capilla del dicho Señor y por muerte de aquél las referidas
Reliquias y joyas están en peligro de perderse y desaparecer;
y por esta razón el muy alto Señor D. Juan, Rey de Navarra,
Gobernador y lugarteniente general del susodicho muy alto
Señor Rey, el cual estaba entonces personalmente constituido
en la ciudad de Valencia, ha proveído y mandado que las indicadas Reliquias y joyas sean inventariadas en inventario público, y puestas en la Sacristía de la Catedral de dicha ciudad
y conservadas en ella, juntamente con las otras Reliquias, joyas
y bienes de la misma Catedral, para su conservación y
guarda. Por tal el lunes, a 18 de marzo del año de la Natividad
de Nuestro Señor de 1437, los honorables D. Francisco Raro,
Tesorero del Señor Rey de Navarra, y D. Fernando Estellés,
regente en el oficio de Maestro Nacional de la Corte del
mismo Señor Rey, en el reino de Valencia, por interés y parte
del dicho Señor, y Mosén Francisco Darics, Mosén Juan
Llanzol, Maestro Antonio Bou y Micer Guderico Soler, Canónigos de dicha Catedral, por el honorable Cabildo de aquélla, para ello especialmente deputados, y por interés también
de la misma Catedral, en cuya Sacristía las indicadas Reliquias
y Joyas, según arriba se dice, se deben poner y conservar, llamados y convocados para esto D. Pedro de Anglesola, por parte
del dicho Señor Rey, y Jaime de Monfort, Notarios públicos,
por parte del honorable Cabildo, para esto deputados y
en poder de aquélla, hicieron documento público de las Reliquias
y joyas en la forma siguiente: Primeramente, una caja
de pino, cubierta de tela encarnada, ribeteada de cinta blanca,
con escudos de Aragón y de Sicilia, dentro de la cual fueron
encontradas las joyas y cosas siguientes. . .: "Item, el Cáliz
en que Jesucristo consagró la Sangre el Jueves de la Cena,
hecho con dos asas de oro, cuyo pie, del mismo color que el Cáliz,
está guarnecido alrededor de oro con dos rubíes y dos esmeraldas
en el pie, y con ventiocho perlas, comparadas al grueso
de un guisante, alrededor del pie de dicho Cáliz, dice el perito
D. Francisco Ferrer que dichos rubíes son granates. . .".




2 comentarios :

  1. Me encanta la historia y todos tus posts me parecen enormemente interesantes.

    Gracias por compartir con todos nosotros este gran trabajo. De verdad, enhorabuena por tus investigaciones.

    Un saludo

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  2. Muchas gracias a ti por seguir este blog que comencé con mucho cariño.

    Siempre es agradable el escuchar palagras como las tuyas.

    Un saludo

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