sábado, 19 de diciembre de 2015

Una flor de belleza en medio de un muladar: la puerta románica de la Almoina.


De esta forma tan descriptiva, hablaba el catedrático e Historiador del Arte D. Carlos Cid Priego de la portada del Palau de nuestra querida Catedral de Valencia.

Desde luego no le faltaba nada de razón. Los actuales alrededores de la Catedral nada tienen que ver con lo que fueron en época medieval, donde basuras, escombros, incluso animales muertos rodeaban el edificio. 

Tan solo tenemos que ver los nombres de las plazoletas y callejones que la rodeaban, para darnos cuenta de la actividad, funciones y trasiego que en ellas se realizaban: la plaza de "les Cols", que se encontraba en la conocida como "plaza del Miguelete", plaza que fue absorbida con la ampliación en los años 50 de la plaza de la Reina; la plaza de "la fruyta" o de "la Llenya", la cual correspondería con la actual plaza de la Almoina, o la plaza de "les Gallines", en la cual se edificó el Aula Capitular, es decir  la actual Capilla del Santo Cáliz.

Ubicación de la Catedral de Valencia en base al mapa de Tomás Vicente Tosca del año 1704.


Como podemos deducir de estos nombres, "de las Coles",  "de la Fruta", "de la Leña", o "de las Gallinas",  a los alrededores de la Catedral se abrazaban un sinfín de mercados y puestos, quizás herederos de los que hubo en su día ante la puerta de la mezquita, que generaban una gran cantidad de escombros y de basura, convirtiendo estos alrededores en un auténtico estercolero.

Tampoco los vecinos hacían mucho por cuidar este entorno, ya que incluso llegaron a dictarse penas de excomunión para todos aquellos que no respetaran el edificio.

La puerta de la Almoina. Fotografía del año 1953.

El "Libre de Obres" de la Catedral del año 1445, en su folio 19v  hace referencia a un hecho curioso, pero que nos demuestra el poco respeto y poca consideración que tenían algunos vecinos de Valencia por su Catedral. En el se dice textualmente:

"Item per ço com se orinavem en lo portal del fossaret fou prevenit por los senyor del Capitol que netejas be i fiu netejar e blanqejar les portes e pintar hi dos ymatges de Sant Antoni perque no si pixassin"

Es decir, que los vecinos y no vecinos, se dedicaban a orinar en las puertas del fossaret, por lo que el Capítulo decidió limpiarlas y blanquearlas, además de pintar en ellas dos imágenes de San Antonio, para que de este modo evitar que se  volvieran a orinar.

Porque el "fossaret", el cementerio de la feligresía de San Pedro, era otro de los elementos que contribuía a degradar estos alrededores de la Catedral. Se extendía desde las espaldas de la Capilla de San Miguel, hasta el el Aula Capitular vieja, es decir, la capilla del Santo Cáliz. De hecho, en  la plaza de la Almoina,  se  conservaron  tumbas hasta bien entrado el siglo XVIII. 



Grabado del año 1955. Portada de la Almoina.

El llamado cementerio de los canónigos, o "fossar dels cannonges" donde estos eran enterrados hasta la construcción del Aula Capitular "vieja", se encontraba al aire libre, y tenía entrada a la Catedral por la desaparecida capilla de San Lucas, fundada por los Escorna. Constantes eran las denuncias ante el Cabildo por el insoportable olor que se desprendían de ellas, o por la rotura o inundación de estas tras las lluvias, por lo que debían ser cuidadas y reparadas.

Así en el Libre de Obres del año 1392, en el folio 43 podemos ver como se le realiza un pago a "Johan Andres piquer per dos dies que obra en fer dos lindas la hun a la porta com hom entra en ves lo fossar del campanar vell el altre de ves lo portal de sen Luch..."

Tampoco el suelo de la plaza estaba a la misma altura que hoy lo conocemos. Era mucho más bajo, ya que se tiene constancia de la existencia de varias gradas para acceder a la portada. Este desnivel hizo que  esta plaza fuera utilizada como sumidero. En el "Libre de Obres" del año 1428, en el folio 26v, se ordenaban pagos por hacer un agujero en el muro maestro de la Catedral, junto a la puerta de la Almoina,  para que de esta forma se vertiera el agua que había inundado su interior  durante unas lluvias torrenciales:

"per preu de un perpal per obs de foradar la grossa paret en lendret de la dita capella..."

Pero no sería esta la única vez que sirviera de sumidero. En el Libre de Obres del año 1432, en el folio 43, podemos leer que el 21 de marzo "En aquesta sobredita jornada per manament dels senyors de capitol fiu comensar a obrir en la plaça de la fruita  per a fer un escorredor  ahon se recullguessen les aygues que entren en la seu per lo sembori"

También los amigos de lo ajeno merodeaban por el lugar. El maestro Lleó, tuvo que fabricar una "anella al postich...com la hagessen robada", tal y como se apunta el folio 32 del Libre de Obres de la Catedral del año 1481.

Así pues, con  estos datos, tenemos ya todos los ingredientes idóneos para construir nuestro particular muladar. Tan solo tenemos que combinar las basuras, escombros y porquerías arrojadas en las inmediaciones de la Catedral, (incluso perros, gatos y gallinas muertas, tal y como apunta Sanchis y Sivera), los desagradables olores del orín de las puertas del fossaret, la pestilencia que escapaba de las tumbas a pie de calle, y los barros y lodos que se formaban cuando la plaza de la Almoina servía de vía de escape del agua acumulada cuando la catedral se inundaba, para tenerlo.

La puerta de la Almoina, sin ninguna duda, era una auténtica  flor de belleza en medio de un muladar.


1 comentario :

  1. qué desagradable entorno, pero supongo que era lo habitual, insalubre. Afortudamente la portada románica se ha conservado ;-)

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