lunes, 14 de diciembre de 2015

El ventanal gótico de la puerta de la Almoina.

Situado sobre la portada de la Almoina, y justo en medio del hastial, al alzar la vista,  nos encontramos con un magnífico ventanal gótico que desde luego, no pasa desapercibido para nadie. Pero aunque siempre estuvo abierto en su parte exterior, no siempre los visitantes de la Catedral tuvieron la suerte de poder admirar tan maravilloso trabajo en su interior.

Ventanal gótico visto desde el exterior.


En el último tercio del siglo XVIII, siguiendo las pautas marcadas por el neoclasicismo, fue prácticamente cegado, convirtiendo esta extraordinaria obra en un simple ventanuco rectangular. Fue en el año 1962, siendo Marcelino Olaechea y Loizaga arzobispo de Valencia, cuando se recuperó la parte interior del ventanal.

Está formado por tres arcos ojivales, formando un abocinado soportado a su vez  por tres columnas de la misma fábrica y forma que las de la portada, aunque de mayor tamaño.  Sus capiteles están decorados con motivos geométricos y vegetales, y se encuentra dividido por un parteluz o mainel. Hay que decir que este parteluz no es el original del ventanal, el cual fue sustituido en el año 1962.

Ventanal gótico visto desde la capilla de San Pascual Bailón.


Gracias al "Libre de Obres" del año 1442 sabemos que  tenía una vidriera, ya que en el folio 13v de este libro se apunta que había que limpiar "la vidriera gran damunt lo portal de la plaça de la fruyta". Sin embargo, al igual que ocurre con el parteluz, la vidriera que hoy podemos observar data del año 1962, y fue realizada en Bilbao por la empresa Vidrieras de Arte S.A. Fue fabricada para conmemorar el 700º aniversario de  la colocación de la primera piedra de la Catedral.

Sobre el parteluz, figura una inscripción con el nombre de los autores de la vidriera :




"PINTÓ JUAN. BAUTISTA. CASTRO. HIZO: FÉLIX CAÑADA BELLO.
 DIRECTORES:  ALEJANDRO FERRANT  VÁZQUEZ. ARQUITECTO; VICENTE CASTELL MAIQUES.  PRESBÍTERO Y D. FELIPE MATEU LLOPIS"


Leyenda en la vidriera del ventanal vista desde la capilla de San Juan Bailón.



Justo debajo de la inscripción, se halla el sello de la de la Catedral de Valencia, con la leyenda:



"SELLO DEL CABILDO VALENTINO"

Sello de la Catedral de Valencia.


La vidriera se encuentra dividida en ocho partes en cada uno de los lados del parteluz. Las dos primeras, de forma casi triangular, al seguir la ojiva del ventanal. Las restantes, de forma casi cuadrada.

En las partes triangulares se dibujan los sellos de un obispo y un arzobispo. El primero de ellos, el de la izquierda, es el sello del obispo fray Andrés de Albalat, quién puso la primera piedra de la Catedral en el año 1262, y en el que se le representa  con báculo y actitud de bendecir, rodeado por la leyenda:




"SELLO DE FRAY ANDRÉS, POR LA GRACIA DE DIOS OBISPO DE VALENCIA"


Sello de Andrés de Albalat, obispo de Valencia.


El de la derecha es el sello del arzobispo de Valencia Marcelino Olaechea, quién fue el promotor de la vidriera y de las obras de este ventanal. En el se lee la siguiente leyenda:





"SELLO DE MARCELINO OLAECHEA , POR LA GRACIA DE DIOS Y DE LA SEDE APOSTÓLICA, ARZOBISPO DE VALENCIA"


Sello de Marcelino Olaechea, arzobispo de Valencia.



En las siguientes divisiones están representados los siete matrimonios que se encuentran en los canecillos de la portada, de lo cuales, hablaremos en un  próximo artículo.

Originalmente las vidrieras estaban historiadas, seguramente reproduciendo los capiteles de la portada, es decir,  historias del Antiguo Testamento, desde la Creación hasta el Diluvio, y desde después del Diluvio hasta Moises.

Opina el canónigo de la Catedral Juan Ángel Oñate en su obra "La Catedral de Valencia", que estas reproducciones estarían encabezadas por la imagen de Cristo, imagen que estaría en el lugar que ocupa la inscripción de los autores de la vidriera.

No sin razón, se siente Oñate disconforme con la realización de esta vidriera, la cual, no cumple ninguno de los patrones de la época gótica. Ya no solo por representar en ella las cabezas que se encuentran en los canecillos de la portada,  en vez de los pasajes bíblicos de los capiteles, sino por no respetar siquiera las reglas heráldicas de la época. Los escudos y blasones de los donantes o artífices de la obra, debían representarse en la parte baja, nunca en la parte alta.


Como bien termina afirmando el canónigo: "De hombres es el errar; pero de sabios reconocer nuestros errores".


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