lunes, 24 de julio de 2017

El Retablo Mayor de la Catedral de Valencia. Primera parte: el primitivo retablo del siglo XIV.


Hay tres cosas en la Catedral de Valencia que nunca se prestan ni a museos ni a exposiciones, ni a galerías ni a colecciones: la primera de ellas es el Santo Cáliz, la segunda los dos cuadros de Goya, y la tercera el Retablo Mayor de la Catedral.

Tan importante es esta pieza, que tan solo ha salido de la Catedral para la restauración de sus pinturas. Tras su recuperación, el retablo fue expuesto durante un breve período de tiempo en el Museo de Bellas Artes de Valencia, y de ahí, de nuevo volvió a su lugar de origen.

Pero la Catedral de Valencia tuvo anteriormente otros retablos. Vamos a dar aquí  un repaso a la historia de cada uno de ellos, historia que seguro no nos deja indiferentes...


Actual Retablo Mayor de la Catedral de Valencia. Fotografía de Sabín.



El primer retablo del que tenemos constancia esta fechado durante el obispado de Vidal de Blanes, entre los años 1356 y 1369, sin embargo el canónigo Sanchis y Sivera creía tal y como escribía en su obra sobre la Catedral de Valencia, que pudo ser anterior, de tiempos del obispo Raymundo Despont (1288-1312), o de Raymundo Gastó (1312-1348). Se basaba para ello en el protocolo del notario Bononat de Monar del año 1369, en el cual y en varios capítulos en los que se detallaban los pagos de algunas deudas  que tenían el entonces obispo Jaime de Aragón y el Cabildo con Berenguer Damín sobre el retablo, se nombraba varias veces al obispo "Raymundo" como predecesor del compareciente.

Lo cierto es que el documento más antiguo que se conserva sobre el retablo de plata que presidía la Capilla Mayor lo encontramos fechado el 22 de septiembre del año 1365, documento también del protocolo de Bononat de Monar, en el que se anotan varios pagos al platero Pedro Bernés por los trabajos realizados en el retablo quod de presenti fit beate Marie. Unos meses después, el 22 de diciembre del mismo año, y según podemos ver en el protocolo del notario Monar, Vidal de Blanes nombraba procurador y encargado de esta obra al valenciano Marcos Carbonell.

Pere Bernés era un orfebre de renombre. De hecho fue platero de Pedro IV y director de la Ceca de Valencia. Ya en el año 1360 recibía el encargo de decorar nada menos que la espada de ceremonias de los reyes de Aragón.


Detalle  de la conocida como Cruz de Xátiva, obra de Pere Bernés (año 1360).


En cuanto a la Catedral se refiere, ya figuraba en dos documentos fechados el 2 y el 27  de enero del año 1364, donde se anotaban los cobros recibidos pro quadam cruce argentea quam fabricavi ad opus procesionum celebrandorum et que funt diebus dominicis et festivis, es decir, por la fábrica de una cruz de plata para ser sacada en procesión los domingos y festivos.

Durante los años 1365  y 1370 estuvo realizando este maestro platero varios trabajos en el Retablo Mayor de la Catedral junto a Juan Diana, Nadal del Bosch y Joan Jordi.

Juan Diana también fue un reputado platero. Se encuentra documentado en la Catedral realizando varios trabajos junto, además del maestro Bernés, a Bartolomé Coscollá, quien también trabajó en el Retablo Mayor en el año 1373. Quizás una de sus obras más importantes fuera la cruz fabricada en el año 1405 para Alboraya, cruz que realizó junto al también platero Manuel Fexes.

En cuanto a Nadal del Bosch, sabemos gracias a un documento fechado el 21 de abril del año 1367 que construyó dos figuras de plata para el Retablo Mayor. Aparece documentando en años posteriores, hasta el año 1414.

Joan Jordi quizás sea el personaje menos documentado, ya que tan solo aparece documentado en los trabajos realizados en el retablo.



Croquis de uno de los libros de fábrica de la Catedral de Valencia del año 1486, donde se evoca el primitivo Retablo Mayor del siglo XIV. Es posiblemente la única imagen existente por arcaica que sea, que intenta reproducir este primer retablo de plata.
En los cuarteles se puede leer:
En el centro: Imatge de S./Maria.
Debajo: Assumpcio.
Izquierda de arriba a abajo: Anunciacio - Nativitat - Los Reys.
Derecha de arriba a abajo: Resurectio - Assencio - Sanct Sperit.
 Archivo de la Catedral de Valencia.


Este primer retablo tuvo que estar ya muy avanzado en el año 1370, ya que en ese año el Cabildo tomaba la decisión de acometer una nueva obra, la imagen de la Virgen que habría de colocarse en el nicho del altar. Para ello el Concejo de la ciudad, y tras recibir al obispo Jaime de Aragón, donaba la cantidad de mil florines de oro de Aragón:

En lo qual concell lo molt reverent pare en XPT mossen en Jacme darago per la gracia de Deu ara bisbe de Valencia qui aqui ere personalment constituit proposa e dix que la obra del reetaule dargent del altar maior de la seu de Valencia era molt costoa e de gran mesio e que adonar tot compliment de la dita obra, ell ne los clerges de la dita seu bonamet bastar no porien en special affer la ymaya de nostra dona sta Maria la qual devie eser feita en lo dit reetaule los clergues del seu bisbat en la celebracio del senet havien ya donada una decima de totes lurs rendes, ela cual emaya seria de gran mecio. 
Perque pregava lo dit honrat concell e honrats justicia jurat e prohomens  en aquell ajustats quils plagues per honor de Deu e de la dita Verge  fer la dita emaya complidament o quels plagues en aquella fer et donar gran ajuda e do, per tal que lo dit reetaule pus y vantosament fos acabat maioement com dixes que per la dita obra del dit reetaule la dita ciutat seria molt ennoblida e en totes parts de Xristians molt lohada,
Les quals proposisio e pregaries per lo dit senyor bisbe feites decontinent  ell isque  e parti del dit Conseill per tal que aquell e los prohomens en aquell asiustats miglls porguessen delliberar sobre aquelles.
E lo dits honrats conseill e prohomens conseyllers ajustats en aquell haut colloqui e parlament entre ells e hauda certificasio que si prometien de fer  acost e messio de la dita ciutat tota la dita ymaya entegrament que seria molt gran messio e carrech a la dita haut esquart en lo cas dava com la dita ciutat es molt encarregada de grans e diverses deutes e carrechs quasi importables com fos e sie notori que tots los preus de les imposicions de la dita ciutat ço es gran partida an jaffuda alaeçar juehen e partida a pagar los censals violaris e intereses e a alcuns altres creedors de aquella son estats ja consignats daci per tot lo prop vinen mes de giner per los honorats jurats del any prop passat per tal ordenarem e tengren per be que per honor e reverencia de nostre seynor Deus chu xpt e de la sua bendita e gloriosa verge mare sua nostradona sancta Maria fossen dels diners de la dita ciutat promesses edonats e de present prometeren e donaren en ajuda de fer la dita ymaya del dit reetaule Mil florins dor darago tansolament pagadors  realment e de fit en aquelles convinents pagues a temps que la dita ciutat mylls ho pogues subportar aconeguda dels dits honrats ara jurats de la dita ciutat los quals de part del dit honrat conseill recitassen al dit senyor bisbe la dita proferta e do que feye dels dits Mil florins dor en ajuda de fer a dita ymaya.


Manual de Concells. 10 de julio de 1370. Archivo Municipal de Valencia, 15A fol. 120.


Jaime de Aragón, obispo de Valencia. Retrato de Juan de Juanes. Sala Capitular de la Catedral de Valencia.


Sin embargo los gastos de dicha imagen fueron bastante superiores a los calculados, por lo que tal y como vemos en un documento fechado el 30 de abril del año 1372 del Manual de Concells, el Cabildo acudió de nuevo al Concejo.


Sí sabemos que la imagen de la Virgen estaba acabada en 1415, ya que en ese año la infanta de Navarra D.ª María, mujer de D. Alfonso de Aragón, le regalaba al Cabildo una corona para la imagen. En cuanto al retablo, debió de estar terminado en el año 1419, año en el que aparece la última apoca. El archivero de la Catedral Juan Pahoner, decía con respecto a este primer retablo en su obra Especies perdidas, que tenía ocho nichos y pesaba 9530 onzas y tres cuartos. En él se podían ver imágenes de la Natividad, la Visitación, la Entrada de Jesús en Jerusalén, y la Resurrección.

También se pintaron la bóveda y las paredes del altar de la Capilla Mayor, se arreglaron las gradas y el pavimento, e incluso se construyó un armario donde colocar y guardar tanto los candelabros de plata como todos los útiles necesarios para el culto, tal y como reza en el Libre de Obres num. 1440 fol. 24.

Se pintaron los laterales del retablo, siendo los artífices Joan Peres, Jordi Monfort, Antoni Mercer, Antoni Campos y Robert Sarria. También se le colocó al retablo una cortina corrediza, para cubrirlo o descubrirlo según las necesidades.

La imagen de todo el conjunto debió de ser al menos impresionante y de una gran belleza, pero mientras el Cabildo, el Concejo, y los fieles admiraban tan maravillosa obra, se iba mascando la tragedia.

Noticia de la primera de las tragedias sufridas por este retablo nos la daba el capellán de Alfonso el Magnánimo, quien en su dietario, nos contaba como el 17 de agosto del año 1457, mientras se tocaba el primer toque de vísperas, la Virgen cayó de su retablo, golpeando en el altar, y  haciéndose una abolladura en su frente:


Dimecres aprés dos dies de Sancta Maria de agost, toquant lo primer toc de vespres, la hymatge de la Verge Maria del retaule de la Seu caygué e donà del cap en l'altar, e guastà's lo front. E decontinent fonch aportada a casa de mestre johan de Castelnou, argenter, e fonch adobada e tornada en sonch loch.


Crònica i dietari del capellà d'Alfons el Magnànim. Melcior Miralles,

De inmediato se llevó a casa del platero Joan Castellnou, donde fue reparada y devuelta al retablo.

Pero el gran desastre vendría unos años después, el 21 de mayo del año 1469, domingo de Pentecostés, durante la representación de la conocida como la  Palometa. Mediante esta representación se celebraba durante años en la Catedral la venida del Espíritu Santo el día de la Pascua de Pentecostés. Para ello se construía una especie de tablado entre el Altar Mayor y el Coro, donde se colocaban doce hombres con ricos ropajes y caretas representando a los doce apóstoles. Entre ellos se colocaban varias personas más, también con caretas y que representaban a diversos personajes del Evangelio. Completaban el grupo varios presbíteros, representado a peregrinos y judíos, una imagen de la Virgen, y varias mujeres entre la que destacaba María Magdalena. El cimborrio se decoraba a modo de cielo, con nubes, el sol y la luna, y varios serafines.

Pero la verdadera protagonista de este espectáculo era la Palometa, una paloma de cartón, madera y engrudo que simulaba ser el Espíritu Santo. La Palometa, empujada por el movimiento de un molinillo, descendía al tiempo que parecía echar fuego en todas direcciones, fuego que era producido por varios cohetes que en ella se colocaban.

Pues fue una chispa que saltó de uno de estos cohetes, la que produjo ese fatídico día el incendio en el que ardió tanto el retablo de plata como la imagen de la Virgen.

Así lo contaba Melcior Miralles en su dietario:


En l'any .M.CCCC.LXVIIII., diumenge a XXI. de mag, dia de Pasqua de Cinquagesma, a XI ores de nit, se mès foch en lo retaule de la capella de l'altar major de la Verge Maria de la Seu de València, hon se cremà tot lo retaule e es fonc la major part de l'argent, e la Verge Maria se cremà e es fonc de mig loch en aval; e un esclau negre que dien Lançalot, lo qual és de mossén Perelós, muntà damunt l'altar e près la dita hymatga de la Verge Maria e la trech del foch. E cremà's .XXXXIIII. draps d'or imperials, pus bels que eren en la Seu, e féu tant de dan e mal que es diu que és pus de .L. mília florins; e es fóra cremada la major part de la Seu, sinó per dos hòmens que veren lo foch, que despertaren los escolans. E tot aquest dan e mal tan gran foch de les .XI ores fins a les .XII. ores de la nit, que veren lo foch. 

Crònica i dietari del capellà d'Alfons el Magnànim. Melcior Miralles.


Al parecer esta chispa cayó sobre el polvo que cubría el altar, comenzando a arder muy  poco a poco, hasta que prendió el tablazón del retablo.

Como podemos ver en el dietario de Melcior Miralles, el fuego se inició a las 23 horas, y no fue hasta una hora después cuando se detectó el fuego. Como consecuencia del incendio se fundió gran parte del retablo, y en cuanto la imagen de la Virgen, se quemó y fundió de medio cuerpo hacia abajo.

Tal y como continúa el texto del capellán de Alfonso el Magnánimo, la imagen de la Virgen se salvó gracias a la intervención de un esclavo negro llamado Lançalot, propiedad de mossen Perelós, quien subió al altar y sacó la imagen de la Virgen del fuego. Según Gaspar Juan Escolano, Lançalot fue gratamente recompensado. Los clérigos de la Catedral pagaron su rescate, y el propio rey Juan II lo nombró sotoalcayde del Palacio Real.

Tras el incendio, la plata derretida fue recogida de entre las cenizas. El total de su peso fue de 1027 marcos.

Sin embargo y como podemos ver, en el apunte de Melcior Miralles no aparece en ningún momento qué motivó dicho incendio.

Para ello debemos de buscar en uno de los libros de cuentas del archivo del Barón  de Terrateig, libro en el que aparecía la siguiente anotación recogida por José Rodrigo Pertegás en sus Notas de Archivo. Efemérides Notariales publicadas en los Anales  del Centro de Cultura Valenciana en el año 1930:


Ha xxj de maig, any M.cccclxviiii, dia de Pasqua de sinquagesima, sorti hun tap de la palometa sobre lo altar, e misse entre lo banch e lo retaule, e fonch enses a les onze ores de la mit, e crema lo retaule de la Verge Maria, de argent, e lo retaule de les espales hon estava lo Corpus...

El 28 de mayo los jurados de la ciudad comunicaban la desgracia por carta al obispo Rodrigo de Borja, añadiendo que además del retablo, se había quemado lo respalle del dit altar, qui era altre retaule de cena Domini fet per la bona memòria de vostre oncle Calixte, papa Terç, y le pedían encarecidamente que renovara la indulgencia del dia de la Mare de Déu d'Agost de la catedral, con el fin de recaudar nuevos donativos destinados a la fabricación de un nuevo y mejor Retablo Mayor.



Rodrigo de Borja. Alejandro VI. Retrato de Cristofano dell'Altissimo.


Gracias a una escritura que figura en el protocolo del notario Juan Esteve, y que está fechada el 1 de marzo del año 1470, sabemos que se contrató a los plateros Francisco Cetina, Juan Nadal y Jaime Castellnou para la reconstrucción de la imagen de la Virgen, mientras se construía un nuevo retablo de madera, decorado y pintado por Antonio Miró y Juan Dolma,  a la espera de sacar a concurso el nuevo retablo de plata.

Pero esa, ya es otra historia...





1 comentario :

  1. No va quedar rincón de la Catedral que no sea narrado por ti.
    Un abrazo

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