domingo, 18 de junio de 2017

El escudo de Jaime I jamás devuelto a la Catedral de Valencia.


Procedente del Rosellón, Juan de Pertusa fue unos de los caballeros que acompañó a Jaime I en la toma de la ciudad de Valencia. Cuenta Mosen Jaume Febrer en sus Trobes, que por las muchas hazañas que este caballero hizo, se vio obligado el Rey Don Jayme a conferirle el cargo de su Caballerizo.

Juan de Pertusa, Caballerizo Mayor de Jaime I, recibíría tras la toma de la ciudad de Valencia, tal y como podemos ver en el Llibre del Repartiment, domos de Amçe Albenocharriç, et VI jovatas in Mezlata, es decir, las casas de Amçe Albenocharriç, y seis jobadas de tierra en Mislata

Sin embargo tal y como era tradición, el Caballerizo Mayor del rey recibiría otros presentes más personales de parte de Jaime I.





Así lo contaba el periodista y escritor Valenciano Teodoro Llorente Falcó en una colaboración realizada para el periódico ABC en el año 1930 y que llevaba por título Cómo se conserva en Valencia el recuerdo del Rey Don Jaime I: Era tradición y costumbre que el caballerizo del Soberano tuviese por gaje de la conquista de cada ciudad el escudo, las espuelas y el freno del caballo que su Majestad usase el día de la entrada.

Artículo de Teodoro Llorente Falcó en el periódico ABC. Año 1930. Cómo se conserva en Valencia el recuerdo del Rey Don Jaime (página I)


Artículo de Teodoro Llorente Falcó en el periódico ABC. Año 1930. Cómo se conserva en Valencia el recuerdo del Rey Don Jaime (página II)


Pero esto ya lo recogía antes Jaume Febrer en sus Trobes al hablarnos de Pertusa:

Lo escut quarterjat, ab Tringet è pera,En les camps daurats, es de Joan Pertusa,Que del Roselló vinguè à la frontera,Contra els Sarrahins, ab una BanderaDe Soldats experts, ab que no se escusaLo Rey vostron pare, per moltes rahonsDonarlo lo ofici de Caballerìz.Quant entrà en Valencia, lo escut è espolons,E el fre del Caball, que son provisions Del que tè el ofici, li doná feliz;Deixantho en la Seu cubert de un terlliz.

Juan Pertusa vino desde el Rosellón a la frontera con una bandera de Soldados expertos, para servir en la guerra contra los Moros. Por las muchas hazañas que este Caballero hizo, se vió obligado el rey Don Jayme à conferirle el cargo de su Caballerizo. Quando entrò triunfante en Valencia el Rey, quedaron en poder de Pertusa, por derecho de su oficio, el freno del caballo, el escudo y espuelas, que dexó en la Seo, y colocó después sobre su Capilla. Pintaba en su escudo, dividido en quarteles, Peras yTrinchetes, sobre campos de oro.

Así pues todo parece apuntar que estas reliquias de Jaime I permanecieron en la capilla de San Dionisio, la capilla familiar de los Pertusa, hasta el 17 de julio del año 1416, fecha en la que Mossen Francesch de Pertusa, tutor de Guillem Ramón de Pertusa, las entregó al Cabildo Catedralicio.


Escudo de Juan de Pertusa según Mosen Jaume Febrer.


El escudo de Jaime I, junto con sus espuelas y el freno y bocado de su caballo, fueron colocados en uno de los pilares del presbiterio, en el lado del Evangelio.

Bajo este escudo, se encontraba el de los Pertusa, junto a una inscripción donde se detallaba el origen de dichos trofeos y cuando fueron cedidos a la Catedral:

Lo molt Rvdo. Senyor D. Hugo de Bages de dichosa memoria, bisbe de Valentia e lors tunc fahents eo representants lo capitol de la Seu de Valentia confesaren a mosen Francesch de Pertusa tutor e curador del hereu En Guillem de Pertusa quels havia realment liurats per a metre axí com de fet y son: un scut del glorios Rey en Jaume de bona memoria qui guanya Valentia de moros e uns esperons e lo fre del cavall que lo dia que entra la ciutat calvalcava e portava. Les quals glorioses insignies e arnes  lo dit en Guillem Ramon de Pertusa tenia e succesivament eren en son poder com a succesor del magnifich mosen Joan de Pertusa ladonchs armer e qui essent en servisi del Senyor rey tenia carrech del dit rey. Per lo liurament de les quals insignies e armes los dits Senyors bisbe e capitol li prometeren tenir aixi, com de fet tenen en la capella major de la dita Seu una posteta ab les armes del dit mossen Joan de Pertusa cavaller narrat alli aquest efecte; item encara se obliguen ab la present lo dia de la sepultura del dit glorios rey fer especial memoria per la anima del dit magnifich Joan de Pertusa e la dita posteta no levar enjames. E si ho feyen que li fossen tenguts a restituir les dites insignies e armes. Aquesta carta fon rebuda per Berenguer Descamps, notari a XI de Joliol any MCCCXVI dosa per Leonart Samorera notari dit dia y any. 

Volgueren lo Rm. Senyor bisbe y Rd. capitol pendre estes insignies de poder dels Pertuses que les tenien en la sua capella de dita Seu pera posarles en la capella major per que no tenien altra memoria del glorios rey que conquista esta terra pera posar hi com se pretenia y parexia practica de la casa de Arago les armes y esperons y fre del cavall que porta lo Senyor rey lo dia que entra en la ciutat que havía conquistada, son del cavaller que te carrech de les armes puix servia  de aquest offici lavors lo magnifich mosen Joan de Pertusa, cavaller, per esta causa restaren en son poder y aixi se prengueren per al effecte sobredit y se posen asi les seues armes que son estesasi baix pintades.

Pero hoy por hoy, todos los estudiosos e investigadores coinciden al decir que este escudo no estaba hecho para guerrear, ni siquiera para llevarlo al brazo. Este escudo sería la Senyal Reyal de la Corona de Aragón, y por tanto de Jaime I, el emblema que se colocaba frente a la tienda del rey para que de este modo, y debido a que en aquella época la mayoría de gente no sabía leer, pudieran reconocer mediante la heráldica al rey y a la nobleza.

Dibujo del canónigo Sanhis i Sivera del escudo de Jaime I que se encontraba en el lado del Evangelio del presbiterio de la Catedral de Valencia. 


Incluso algunos, como el canónigo Sanchis i Sivera iba algo más allá, al afirmar en su trabajo sobre la que Catedral de Valencia que no era desacertado pensar que que los objetos de hierro son auténticos, y que el escudo, que también era el histórico, se destruyó en el incendio del primitivo retablo de plata, ocurrido en 1469, poniéndose en su lugar el que ahora vemos

Sujetos al escudo aún se pueden ver una cadeneta que debió de servir para sujetar las espuelas reales,  y el freno y bocado del caballo del rey. Si nos fijamos, todavía podremos apreciar cinceladas en el freno de la cabalgadura las barras de Aragón y restos de pigmento dorado.

Escudo de Jaime I  con la cadeneta el freno y el bocado en el Ayuntamiento de Valencia.


En cuanto a las espuelas, la primera desapareció misteriosamente sin saber siquiera su fecha, mientras que la segunda también desapareció entre los años 1898 y 1902. En palabras de Teodoro Llorente Falcó, sin duda alguna debió de caer del escudo donde estaba colgada, y ser recogida por algún individuo, que ni siquiera se daría cuenta del valor de aquel objeto, valor exclusivamente histórico, pues dicha espuela, totalmente enmohecida, no ofrecía ningún atractivo.

Ayuntamiento de Valencia. Museo  Histórico Municipal. Sala donde se encuentran el escudo y la espada atribuida a Jaime I.


Durante la Guerra Civil y para poner a salvo los trofeos otorgados por Jaime I a Juan de Pertusa, fueron trasladados al Ayuntamiento, donde permanecen desde el año 1936.

Justo sería que algún día el escudo del Conquistador volviera al que fuera su lugar de origen, embelleciendo de esta manera aún más nuestra querida Catedral.


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