jueves, 31 de diciembre de 2015

Tras la Santa Espina de San Luis: la primera reliquia que se veneró en la Catedral de Valencia.


Nos cuenta Juan Ángel Oñate en su libro "La Catedral de Valencia", hablando del Relicario, que "Hasta 1812 fue uno de los tesoros artísticos más ricos del mundo". Al parecer en ese año, unos "necios", tal y como afirma el canónigo, fundieron tan inmenso y rico legado para "sacar en moneda  acuñada el valor de ciento ocho mil quinientas treinta y tres pesetas con cincuenta céntimos".

Desde luego el valor monetario de aquellas piezas debió de ser muy superior, sin hablar de su valor histórico, el cual no debía de tener precio.

A pesar de ello, nuestra Catedral todavía cuenta con un buen número de reliquias, las cuales se encuentran custodiadas y protegidas en tres grandes armarios localizados en el ábside del Aula Capitular, resguardados tras un dintel neoclásico. Es la conocida como "capilla de las reliquias"

En las puertas de estos armarios, se representan tres escenas de las sin ninguna duda, entregas   más importantes realizadas a la Catedral de Valencia en cuanto a reliquias se refiere: la entrega del Santo Cáliz por parte de Alfonso V, la entrega de las reliquias de la Casa de Aragón  donadas por  este mismo rey, y la entrega de la Santa Espina por parte del rey San Luis de Francia.



Composición religiosa con clérigos que acuden a un encuentro con San Luis, que señala hacia el reliquiario dispuesto sobre la mesa que aparece al lado izquierdo. Se trata de un dibujo preparatorio para uno de los tres paneles que decoran las puertas de los armarios que guardan las santas reliquias en la Sala de la Reliquias de la sacristía mayor en la catedral de Valencia, realizado por el pintor valenciano Miguel Parra Abril. La escena trata de la donación que lleva a cabo el rey de Francia de la Santa Espina a la Iglesia Mayor de Valencia.



Y es precisamente sobre esta última reliquia, sobre la que quiero llamar la atención, ya que nos encontramos ante la primera reliquia que se veneró en la Catedral de Valencia

Esta reliquia se encuentra en el llamado "Relicario de la  Espina de San Luis". De este relicario solo ha llegado hasta nosotros un cimborrio,  el cual está datado entre los siglos XIV y XV, y que  probablemente, tal y como aseguran los expertos,  fuera su contenedor original.


Relicario de la Santa Espina de San Luis. Catedral de Valencia.


¿Pero que sabemos de esta Santa Espina?

Según cuenta la tradición, esta Espina Santa fue regalada por Luis IX, rey de Francia, a la iglesia matriz de Valencia en el año 1256. Esta espina formaba parte de la corona de Jesucristo que se custodiaba en la Sainte-Chapelle de París, y que según cuentan las crónicas, el propio rey consiguió en Tierra Santa durante la séptima cruzada. Esta magnífica donación la hizo el rey francés a condición de que se le rindiera el debido culto, habilitando un lugar para su custodia. Este lugar no sería otro, tal y como apunta el canónigo y conservador de la Catedral, Jaime Sancho, que el conocido como "reconditorio".

En el año 1239, el Imperio bizantino mantenía una deuda con los banqueros venecianos de casi 135,000 libras tornesas, por lo que se decidió dejarles en prenda la Corona de Espinas que llevó Jesucristo.

El emperador bizantino mandó una carta a Luis IX explicándole su apurada situación, y tras varias negociaciones, fue el  rey Santo quien se hizo cargo de dicha deuda, entregando el dinero en Venecia  a Nicolás de Querino.  La única condición que puso el monarca francés fue la  de que la reliquia quedara bajo la guarda y custodia de la casa real francesa.  Tras comprobar la autenticidad de la Corona, esta fue llevada a Francia por varios monjes dominicos.

Corría el día 10 de agosto del año 1239 cuando en la ciudad borgoñesa de Villeneuve-l’Archevêque,  el rey Luis  IX de Francia, su hermano Roberto I de Artois, y el arzobispo de Sens, recibían la Santa Corona. Desde aquí y tras comprobar de nuevo su autenticidad, la santa reliquia era trasladada hasta la Catedral de Sens. El día 18 de ese mismo mes, la Santa Corona de Espinas hacía su solemne entrada en París.


Relicario de la Catedral de Valencia,


¿Pero tenemos alguna documentación para poder asegurar que realmente esta era o es la auténtica Corona de Espinas de Jesucristo?

La verdad es que no. Tan solo podemos fiarnos de las crónicas que nos hablan de como el rey francés consiguió dicha reliquia. Cierto es que el rey Luis IX fue un gran devoto, distinguiéndose por su espíritu de penitencia y oración,  pero no es menos cierto que durante todo el siglo XII y  XIII existió un intenso tráfico y trasiego de "reliquias"  que poco o nada tenían de verdaderas. Ya lo denunciaba a principios del siglo XII  Gilberto de Nogaret en su "De pignoribus sanctorum", y ya lo intentaba  regular Inocencio III en el IV Concilio de Letrán a principios del  siglo XIII, estableciendo un proceso de autentificación de las reliquias:

"La religión cristiana es a menudo denigrada, porque algunos exponen reliquias de santos para venderlas o mostrarlas a cada paso. Para que eso no se produzca más en el futuro, establecemos por el presente decreto, que las reliquias antiguas no sean más expuestas fuera de su relicario, ni mostradas para ser vendidas.

En cuanto a las nuevamente encontradas, nadie ose venerarlas públicamente, si no hubieren sido antes aprobadas por la autoridad del Romano Pontífice. Además, los rectores de las iglesias vigilarán en el futuro para que la gente que va a sus iglesias para venerar las reliquias no sea engañada con discursos inventados o falsos documentos, como se suele hacer en muchísimos lugares por afán de lucro"

Es de suponer que la Santa Corona de Espinas superaría satisfactoriamente estos requisitos.

Lo que si existe, o debió de existir,  es el documento  o carta original escrita en pergamino de la donación de la Santa Espina  hecha por parte de San Luis a la iglesia Madre de la Ciudad de Valencia.

De ella dice el canónigo Sanchis y Sivera  en su ya conocida obra "La Catedral de Valencia", que "se conserva en el legajo 63 número 11", y fray Francisco Diego en su primer tomo de los "Anales del Reyno de Valencia" (año 1613),   que "embiò el rey esta carta autorizada con su grande sello, que cuelga de cordones verdes..."

El documento en cuestión dice así:


"Ludovicus  Dei Gratia Francie Rex. Dilectis sibi Episcopo totique Capitulo Valentine Ecclesie salutem et dilectionem: Ecclesiam Vestra sacro volentes exenio Decorare vobis unam de Spinis Sacrosante Corone Domini Nostri Xpi per datores presentium in signum dilectionis transmitimus specialis rogantes vos et requirentes attente quatenus hujusmodi tam pretiosum Sanctuarium tam insigne debito recipientes honore illud memoriale perpetuum Salvatoris ea qua decet reverentia conservare curetis specialem ac perpetuam nostri in vestris orationibus et divinis obsequiis memoriam habituri. Actum Parisius anno Domini MCC quinquagesimo sexto mense Martio."


"Luis por la gracia de Dios rey de Francia, a sus amados el obispo y todo el Cabildo de la Iglesia de Valencia, salud y amor. Queriendo ilustrar a vuestra Iglesia con sagrado joyel, os enviamos en señal de especial amor, por los portadores de las presentes, una de las Espinas de la sacrosanta Corona de nuestro señor Jesucristo: rogando y requiriéndoos atentamente que, recibiendo con el debido honor tan precioso e insigne santuario, procuréis conservar con la reverencia que se debe semejante memorial perpetuo del Salvador, confiado de que tenéis especial y perpetua memoria de mi en vuestras oraciones y divinos obsequios. Hecha en París en el año del Señor de mil y doscientos y cincuenta y seis, en el mes de Marzo."


En el año 1820, se imprimió un curioso folleto que contenía la "Explicacio de les sanctes reliquies que ha en la Sta. Esglesia Metropolitana de Valencia, les cuals  se mostren lo segon dia de Pasqua de Resurectio, cascun any". Esto es lo que se decía en dicho folleto en cuanto a la Santa Espina se refiere:

LA  ESPINA  QUE  EMBIÀ  SANCT  LUIS  REY  DE  FRANCIA

Devots Christians, aquesta es un altra Spina de aquelles setanta y dos, de les quals fon Coronat Jesus Salvador nostre: tramesa per Sanct Luis Rey de Francia al Rey en Jaume, de gloriosa memoria,  poc aprés que aquesta Ciutat fon de mans de Sarrahnys delliurada: Ha molts perdons, aventhi bona devoció digau axí:

O Joyell Sanct, é molt sagrada Spina,
ab que Jesus, fon punit de dolor,
lo nostre cor, puny de la suamor,
é síes vos, dels pecats medicina.


De lo que no cabe ninguna  duda, es de que la Santa Espina,siempre ha sido una de las reliquias más veneradas por el pueblo valenciano,  por su clero,  por sus nobles,  y como no, por  sus reyes. 










1 comentario :

  1. Las reliquias son vestigios de la santidad de algunos mártires y santos. En la Edad Media cayó en un negocio que nos dice la oscuridad , fanatismo e ignorancia de aquellos siglos. El Evangelio nos enseña que la carne, incluso la putrefacta no sirve para nada, es el espíritu el que nos da la vida.Así de claro nos enseña la verdad del Evangelio de Cristo Jesús. Está bien que se guarden estas reliquias como testimonio de una fe propia de tiempos pasados. Pero en la oscuridad y retroceso de siglos del medeoveo.

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